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La basura y los vertidos de autocaravanas siguen degradando el entorno de la Torre del Tamarit sin que ninguna administración asuma la limpieza

AHSA denuncia más de un año de residuos y vertidos de aguas residuales en un espacio protegido mientras Generalitat y Estado discrepan sobre quién debe limpiar.

Torre de Tamarit en el Parque Natural de las Salinas de Santa Pola
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La acumulación de residuos y los vertidos de aguas grises y negras de autocaravanas siguen degradando el entorno de la Torre del Tamarit, dentro del Parque Natural de las Salinas de Santa Pola, mientras continúa sin resolverse qué administración debe hacerse cargo de la limpieza de este enclave.

Amigos de los Humedales del Sur de Alicante (AHSA) lleva más de un año denunciando el deterioro de la zona, situada junto a un antiguo tramo de la N-332 utilizado habitualmente como mirador y punto de observación de aves.

El colectivo sostiene que la retirada de las papeleras existentes en este punto ha contribuido a aumentar la acumulación de basura y que parte de esos residuos acaba en las balsas salineras próximas, arrastrada por el viento.

AHSA denuncia además que se han multiplicado los vertidos de aguas residuales procedentes de autocaravanas. El pasado 5 de septiembre, uno de sus miembros sorprendió a un vehículo vaciando su depósito en la calzada. El agua terminó acumulándose frente a la balsa de Charcolís y filtrándose en el terreno, según la denuncia presentada posteriormente ante el SEPRONA.

Charcolís es una de las balsas salineras de mayor tamaño e importancia del parque natural y acoge habitualmente numerosas especies de aves acuáticas.

La polémica se prolonga también por la falta de una respuesta administrativa clara. AHSA asegura que la Conselleria de Medio Ambiente atribuye la limpieza de este punto al Ministerio de Transportes por encontrarse junto a la N-332, mientras que el colectivo afirma no haber recibido respuesta a un escrito remitido al Ministerio en noviembre de 2025.

Ante esa falta de contestación, la asociación presentó además una queja ante el Defensor del Pueblo y ha vuelto a pedir a la Generalitat que, mientras no exista una solución definitiva, se restituyan las papeleras y el servicio de recogida.

El resultado es que uno de los enclaves ambientales y paisajísticos más reconocibles de las Salinas de Santa Pola continúa expuesto a residuos y vertidos sin que exista, por ahora, una actuación coordinada que resuelva el problema.