La Cofradía de Pescadores de Santa Pola alerta de que el coste de llenar los depósitos de los barcos se ha llegado a triplicar y asegura que algunos armadores están dejando sus embarcaciones amarradas porque los gastos de salir a faenar superan los ingresos que esperan obtener en la lonja. El aviso, difundido el jueves 22 de octubre, añade un riesgo para las economías domésticas: el sector teme que, si el encarecimiento del combustible persiste, acabe repercutiendo en el precio del pescado.
Trabajar puede salir más caro que quedarse en puerto
Según ha explicado la Cofradía a TeleElx, el aumento del combustible está estrechando hasta el límite los márgenes de explotación de la flota santapolera. El consumo de gasóleo no se limita a los desplazamientos de ida y vuelta: forma parte de toda la jornada de trabajo y es especialmente relevante en las embarcaciones que faenan más lejos de la costa.
Los representantes pesqueros sostienen que llenar los tanques cuesta ahora hasta tres veces más que en la situación previa a la escalada de precios que vienen denunciando. Se trata de una estimación trasladada por el propio sector, no de una comparativa independiente de precios medios de surtidor o de facturas de todos los barcos. El mismo colectivo asegura que hay embarcaciones que permanecen en puerto ante la falta de rentabilidad, sin aportar una cifra total de barcos inmovilizados.
La nueva advertencia profundiza en una reivindicación que la Cofradía ya había hecho pública en septiembre: el coste del gasóleo puede dispararse de un día para otro, pero el armador no puede decidir unilateralmente el precio al que se vende su captura. La primera venta está condicionada por las operaciones de mercado en la lonja, donde el sector venía observando una presión a la baja sobre los precios.
¿Subirá el pescado? Por ahora es una advertencia, no una subida confirmada
La Cofradía advierte ahora del riesgo de que una parte del encarecimiento termine trasladándose a pescaderías y restaurantes si se prolonga el actual escenario. Sin embargo, no ha comunicado una subida general ya aplicada a todas las especies ni un porcentaje concreto. Hay que diferenciar el coste de producción del precio que obtiene el pescador en la subasta y del importe final que paga el consumidor, en el que también influyen la distribución, la temporada, la oferta y la demanda.
El impacto, por tanto, tiene dos posibles manifestaciones: una menor actividad de la flota cuando faenar no resulta rentable y un encarecimiento eventual del producto a lo largo de la cadena comercial. Ambas consecuencias preocupan especialmente en Santa Pola, donde la pesca sostiene actividad en el puerto, la lonja, el transporte, el comercio y la restauración.
Ayudas insuficientes y falta de relevo generacional
Los responsables del sector consideran insuficientes las ayudas habilitadas hasta ahora y reclaman medidas públicas que reduzcan la exposición de los profesionales a oscilaciones extraordinarias del combustible. La Cofradía, según la información publicada por TeleElx el 22 de octubre, no descarta movilizaciones en las próximas semanas si el problema continúa sin respuesta. Por el momento, no se ha anunciado una convocatoria concreta con fecha y recorrido.
A la presión inmediata de los costes se une otro obstáculo: la dificultad para encontrar profesionales jóvenes dispuestos a asumir el trabajo en el mar. La continuidad de empresas familiares y tripulaciones requiere ingresos estables y perspectivas de relevo, dos condiciones que el actual escenario económico complica.
La entidad insiste en que su demanda no es abandonar la actividad, sino poder salir al mar sin que el precio del combustible convierta la jornada en pérdidas. La advertencia está recogida en informaciones de TeleElx, del 22 de octubre, y da continuidad a las reclamaciones de la Cofradía difundidas en septiembre por Radio Elche y la prensa santapolera.

