La Mancomunidad de los Canales del Taibilla (MCT) mantiene el trasvase Tajo-Segura como una pieza imprescindible de su planificación de abastecimiento hasta 2050 y prevé que la desalación gane peso durante las próximas décadas para reforzar la garantía de suministro en el sureste.
El presidente del organismo, Juan Cascales, ha explicado que la MCT trabaja con tres grandes fuentes de agua —el río Taibilla, el Tajo-Segura y la desalación— y que sus escenarios de futuro no contemplan prescindir del trasvase, aunque sí modificar progresivamente el peso relativo de cada recurso.
En condiciones habituales, el sistema se mueve en torno a un 20% de aportación del río Taibilla, un 40% del Tajo-Segura y otro 40% procedente de desaladoras. Este año, las mayores lluvias en la cabecera del Taibilla han permitido elevar su aportación hasta aproximadamente el 23,5% y reducir temporalmente la contribución de la desalación.
Más desalación para cubrir el crecimiento futuro
Cascales anticipa que la desalación tendrá que ganar protagonismo porque la Mancomunidad no prevé que puedan aumentar de forma significativa ni los recursos naturales del río Taibilla ni los procedentes del trasvase. Cualquier incremento de capacidad deberá, por tanto, apoyarse en nuevas infraestructuras de desalación.
La demanda del sistema se mantiene estable en torno a los 210 hectómetros cúbicos anuales. El último balance de la propia MCT sitúa el aporte del Tajo-Segura en 83,16 hm³, alrededor del 39,65% del total, mientras que la desalación aportó 74,91 hm³.
La Mancomunidad deberá acompasar ese aumento de producción desalada con inversiones en energía, conducciones, depósitos y sistemas de regulación, además de controlar el impacto económico que pueda trasladarse a los ayuntamientos y, en última instancia, a las tarifas de abastecimiento.
La avería del trasvase vuelve a poner a prueba el sistema
El debate llega mientras dos deslizamientos provocados por las lluvias mantienen interrumpido temporalmente el acueducto Tajo-Segura. La MCT sostiene que puede absorber interrupciones puntuales gracias a la combinación de fuentes, pero advierte de que no es posible sustituir durante largos periodos el aproximadamente 40% que aporta habitualmente el trasvase.
La avería puede prolongar durante varios meses las reparaciones, aunque el Gobierno asegura que el episodio no altera las futuras decisiones sobre el funcionamiento del trasvase y que existen mecanismos extraordinarios para gestionar el suministro durante la interrupción.
Una planificación que afecta directamente a Elche
La cuestión tiene un impacto directo sobre la provincia de Alicante y sobre Elche. La Mancomunidad abastece a decenas de municipios alicantinos y su red incorpora instalaciones estratégicas como las desaladoras Alicante I y II, las estaciones de tratamiento de La Pedrera y Torrealta y distintos depósitos y conducciones de regulación.
La desaladora Alicante I, situada en Aguamarga, impulsa el agua producida hasta el depósito regulador de Elche, con una capacidad de 50.000 metros cúbicos. La infraestructura forma parte del sistema que permite combinar recursos del trasvase, del Taibilla y de desalación para garantizar el abastecimiento urbano.
La MCT moviliza además durante 2026 más de 63 millones de euros en actuaciones en la provincia de Alicante, destinadas a mejorar la garantía, eficiencia y sostenibilidad del sistema.
La planificación hasta 2050 dibuja así un escenario en el que el trasvase seguirá formando parte del suministro urbano, pero acompañado de un mayor peso de la desalación. El reto será garantizar suficiente agua con costes asumibles, menor consumo energético y mayor resiliencia frente a sequías, averías y episodios extremos.

