Comunitat Valenciana, Murcia y Andalucía han reclamado al Gobierno de España que acelere la reparación del trasvase Tajo-Segura y que el agua que deje de transferirse durante los meses de cierre pueda compensarse posteriormente con mayores envíos. La petición llega mientras el acueducto continúa fuera de servicio por los daños detectados en varios puntos de la infraestructura y con una reparación que podría prolongarse durante varios meses.
El conseller valenciano de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca, Miguel Barrachina, trasladó la reclamación tras reunirse con los responsables de Agua y Agricultura de Murcia y Andalucía y con el presidente del Sindicato Central de Regantes del Acueducto Tajo-Segura (SCRATS), Lucas Jiménez. Los tres gobiernos autonómicos coincidieron en pedir que los trabajos se ejecuten con la mayor rapidez posible para evitar que el cierre llegue a prolongarse durante cinco meses.
La principal novedad es que las comunidades plantean ya qué debe ocurrir con el agua que no pueda circular mientras dure la avería. Barrachina ha pedido que ese periodo se compense posteriormente mediante un aumento de las transferencias, con especial atención a las necesidades agrícolas de Alicante, Murcia y Almería.
El Camp d’Elx mira al agua que quede pendiente
La reclamación tiene una incidencia directa sobre el regadío del sur de Alicante y, por extensión, sobre el Camp d’Elx. El trasvase forma parte del sistema de recursos utilizado por agricultores y comunidades de regantes de la zona, que ya habían pedido que los volúmenes autorizados que no puedan enviarse durante el cierre no se pierdan y puedan recuperarse una vez que el canal vuelva a estar operativo.
El SCRATS advirtió a finales de septiembre de que la paralización podría impedir la llegada de cerca de 90 hectómetros cúbicos a la cuenca del Segura si se prolonga durante los plazos inicialmente manejados, de los que alrededor de 65 corresponderían a regadío. El sindicato reclama que esos recursos pendientes puedan enviarse cuando las reparaciones hayan concluido.
La avería obligó a cerrar el acueducto después de detectarse daños graves en el canal a su paso por Liétor, en Albacete, y posteriormente nuevas afecciones en Riansares, en Guadalajara. La Confederación Hidrográfica del Tajo ha mantenido suspendido el funcionamiento mientras se ejecutan los trabajos necesarios para garantizar la seguridad de la infraestructura.
Las comunidades piden que el cierre no se traduzca en menos agua
La posición común de Comunitat Valenciana, Murcia y Andalucía busca separar dos debates. Por un lado está la reparación física del canal y el tiempo durante el que permanecerá cerrado. Por otro, qué tratamiento recibirán después las cantidades que podrían haberse trasvasado durante ese periodo.
Los tres gobiernos autonómicos sostienen que una incidencia técnica temporal no debería traducirse en una pérdida definitiva de recursos para los regantes. Por eso reclaman que, cuando el acueducto recupere la normalidad, las decisiones posteriores permitan compensar el periodo sin transferencias.
El Gobierno central había señalado previamente que la avería no condicionaría las futuras decisiones sobre los trasvases y que existen mecanismos para gestionar situaciones excepcionales. El secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, defendió además que la disponibilidad actual de recursos permite afrontar el cierre sin alterar el funcionamiento habitual del sistema, al tiempo que aseguró que se trataría de acelerar las reparaciones.
Un debate que vuelve a ir más allá de la avería
La reunión sirvió también para que las tres comunidades reclamaran una política estatal del agua con nuevas infraestructuras, interconexión de cuencas y mayor seguridad para el sector agroalimentario. Barrachina volvió a cuestionar cualquier reducción futura del agua destinada al Levante y sostuvo que los cambios que se plantean sobre el trasvase podrían afectar a millones de árboles en las zonas agrícolas dependientes del sistema.
Esta última valoración forma parte de la posición política defendida por la Generalitat y las otras administraciones participantes. El debate sobre los caudales futuros del Tajo-Segura es distinto de la reparación actualmente en marcha, aunque ambos asuntos coinciden ahora en el tiempo.
Para el Camp d’Elx, la cuestión inmediata sigue siendo cuánto durará realmente el cierre y si el agua que no pueda llegar durante esos meses podrá recuperarse después. La reclamación conjunta de las tres comunidades coloca por primera vez de forma expresa esa compensación sobre la mesa mientras continúan las obras.
Fuentes: Generalitat Valenciana, SCRATS, Radio Elche-Cadena SER y TeleElx.

