Los juegos tradicionales pueden ser una herramienta útil para entrenar la musculatura del tronco sin recurrir siempre a los abdominales o las planchas. Una investigación del Centro de Investigación del Deporte de la Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH) ha comprobado que actividades como la carretilla, el hula-hoop o la pelea de gallinas activan determinados músculos abdominales a niveles comparables, y en algunos casos superiores, a los de ejercicios convencionales. El equipo también ha estudiado cómo cambia la motivación de los adolescentes cuando realizan este trabajo físico jugando.
El estudio, publicado en la revista científica Psychology of Sport and Exercise, combina un análisis de activación muscular y una intervención educativa de seis semanas. La conclusión no es que los juegos deban sustituir a todos los ejercicios de fortalecimiento, sino que pueden ampliar las opciones para trabajar el abdomen, la espalda y los músculos que ayudan a estabilizar el cuerpo.
Qué ejercicios activan más la musculatura
En la primera fase participaron 20 personas adultas jóvenes. Realizaron los abdominales clásicos y la plancha lateral y, a continuación, cuatro juegos motores: la carretilla, el hula-hoop, el tentetieso y la pelea de gallinas. El equipo de investigación midió la actividad eléctrica de los músculos mediante electrodos situados sobre la piel.
La carretilla, en la que una persona avanza apoyándose sobre las manos mientras otra le sujeta las piernas, destacó por la exigencia que supone para el conjunto de la musculatura abdominal de quien se desplaza. La pelea de gallinas, basada en empujes laterales por parejas, produjo una activación destacada de los oblicuos. El hula-hoop generó una demanda más moderada, pero repartida de forma homogénea entre distintos músculos del tronco.
El comportamiento del tentetieso fue diferente: su activación resultó más baja en el laboratorio. Los investigadores explican que, para obtener mediciones comparables, tuvieron que limitar algunos de los movimientos espontáneos de los juegos. Esa condición importa porque no todos generan el mismo esfuerzo ni sirven para objetivos idénticos.
Menos aburrimiento después de seis semanas
La segunda parte de la investigación contó con 76 estudiantes de Secundaria, distribuidos en tres grupos. Uno practicó ejercicios tradicionales de fortalecimiento del tronco, otro entrenó mediante juegos y un tercero actuó como grupo de control. La intervención duró seis semanas.
Los adolescentes que participaron en las sesiones con juegos declararon menos aburrimiento y una mayor intención de repetir la actividad que quienes realizaron los ejercicios convencionales. El resultado es relevante para las clases de Educación Física y los programas de iniciación deportiva, donde mantener el interés puede ser tan importante como proponer un ejercicio adecuado.
Sin embargo, esta investigación no demuestra todavía que los participantes mantengan el hábito durante meses o años. Los cuestionarios midieron su disposición a repetir la experiencia, no la continuidad real de la práctica a largo plazo. Comprobar esa posible relación será uno de los siguientes pasos del equipo.
Una alternativa para las sesiones de Educación Física
El catedrático de Ciencias del Deporte de la UMH Francisco José Vera García, primer autor del estudio, defiende que el objetivo es contar con distintas propuestas en función de la musculatura que se quiera trabajar y de las características de los participantes. En esa misma línea, el investigador Eduardo Cervelló destaca el valor del disfrute para favorecer la continuidad de la actividad física.
El trabajo abre posibilidades para colegios, institutos, clubes de base y programas de ejercicio, aunque la elección de cada juego debe ajustarse a la edad, la capacidad física y los objetivos de entrenamiento. La investigación ha contado con participación de especialistas de la UMH y de la Universidad de Murcia y con financiación pública estatal y europea.
Imagen destacada de archivo: niños practicando hula-hoop en Detroit. Fotografía de Alan J. Truhan / Wikimedia Commons (CC BY 2.5). No corresponde a las pruebas realizadas por la UMH.

