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No hace falta que les gustemos. Hace falta que nos convoquen.

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Elche Ahora sigue sin recibir las notas de prensa ni las convocatorias del Ayuntamiento, semanas después de que su director de Comunicación solicitara nuestros datos de contacto. No pedimos un trato de favor, sino algo bastante más sencillo: poder hacer nuestro trabajo en igualdad de condiciones.

El Ayuntamiento de Elche sigue sin enviarnos sus notas de prensa ni las convocatorias de las ruedas de prensa del alcalde y de sus concejales. Hace algunas semanas, su director de Comunicación contactó con nosotros a través de las redes sociales para solicitarnos un correo electrónico destinado a la distribución de información, un teléfono y el nombre de una persona de contacto. Parecía el comienzo de una relación profesional normal entre una institución pública y un medio de comunicación. Sin embargo, pasan las semanas y las notas y las convocatorias siguen sin llegar.

No estamos hablando de conseguir una entrevista exclusiva, de recibir información privilegiada ni de que se nos reserve un asiento en ningún sitio. Hablamos de conocer cuándo comparecen los responsables municipales, sobre qué asuntos van a informar y dónde podemos acudir para escuchar sus explicaciones y formular preguntas. Algo que no debería depender de la simpatía que despierte un medio, de su línea editorial o de lo cómodos que resulten sus titulares.

Cuesta entender que exista iniciativa para solicitar nuestros datos de contacto y que después esa iniciativa no se traduzca en el envío de la información para la que se pidieron. El resultado, por ahora, es que no se está facilitando nuestra presencia en las comparecencias municipales. Y consultar después una nota publicada en internet no sustituye la posibilidad de estar allí y preguntar.

Un teléfono para informar, no para condicionar

La preocupación por las relaciones entre el Ayuntamiento y la prensa local tiene antecedentes concretos. El pasado 31 de julio de 2026, la Asociación de Periodistas de Elche reclamó más transparencia al consistorio y expresó su preocupación por las presiones, las «sugerencias» y las llamadas a medios y periodistas para cuestionar por qué abordaban determinados temas o qué enfoque les daban. La asociación recordó que los gabinetes de comunicación deben desempeñar una función institucional, sin entrometerse en la libertad editorial de las redacciones. Asociación de Periodistas de Elche

No afirmamos que nuestros datos se hayan solicitado o utilizado con esa finalidad. Sí decimos que esperamos que sirvan para aquello que motivó su petición: facilitar información y convocatorias. Nuestro teléfono puede servir para responder preguntas, aportar documentación, aclarar una información o señalar un error que deba corregirse. No debería servir para intentar decidir qué asuntos tratamos, cuáles dejamos fuera o cómo debemos contarlos. Esa distinción es elemental en una relación profesional con cualquier administración.

Nos han llegado comentarios que apuntan a que la aparición de Elche Ahora no ha sentado especialmente bien en determinados ámbitos del panorama local. Esos comentarios no acreditan el motivo por el que seguimos sin recibir las comunicaciones municipales. Pero tampoco cambian nuestra razón de ser: no hemos venido a caer bien al Ayuntamiento, a la oposición ni a ningún otro centro de poder. Hemos venido a informar.

Y eso implica elegir nuestros temas, hacer preguntas, contrastar las respuestas y contar también aquello que no aparece en la agenda institucional. Nuestra independencia no consiste en llevar la contraria por sistema, sino en no necesitar el visto bueno de nadie para ejercer nuestro criterio periodístico. En eso consiste también la libertad: en poder informar sin tener que ganarse antes la simpatía de quienes son objeto de la información.

Seguiremos informando, con convocatoria o sin ella

Mientras tanto, seguiremos contando lo que pasa en Elche. Acudiremos a las fuentes, escucharemos a los vecinos, consultaremos documentos y preguntaremos a quienes tengan algo que explicar. La actualidad de una ciudad no empieza ni termina en las ruedas de prensa de su alcalde, y nuestro trabajo tampoco.

Seguiremos consultando las notas de prensa municipales que se publican y contrastando su contenido con la realidad. Una nota institucional permite conocer qué quiere comunicar un gobierno, pero no agota la información sobre lo que ocurre. Un anuncio necesita seguimiento; una cifra, contexto; una promesa, comprobación. Recibir esos comunicados no nos comprometería a reproducirlos sin más, del mismo modo que no recibirlos no va a impedir que examinemos lo que cuentan.

Pero que podamos continuar trabajando no convierte esta situación en aceptable. No planteamos una cuestión de orgullo ni reclamamos reconocimiento para nuestra cabecera. Detrás de un medio hay lectores que también merecen que sus preguntas lleguen a los responsables públicos. La comunicación de un ayuntamiento debe facilitar esa tarea, no convertirse en un filtro según quién vaya a preguntar.

Por eso seguimos esperando las notas de prensa y las convocatorias del alcalde y de sus concejales, con la antelación necesaria para poder organizar nuestra cobertura. Seguimos esperando que aquel contacto por redes se traduzca en una relación institucional normal. No hace falta que les gustemos, ni que compartan nuestros enfoques. Hace falta que nos convoquen. Por calidad democrática, nada más.