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El Oasis lleva a Elche al lleno técnico hotelero: el 60% de las entradas vendidas son de visitantes de fuera

El festival encara su segunda edición con una ocupación hotelera cercana al 100% y con seis de cada diez entradas vendidas a público procedente de fuera de Elche.

Público en el Oasis Elche Music Fest
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El festival encara su segunda edición con una ocupación hotelera prácticamente completa y con seis de cada diez entradas vendidas a personas procedentes de fuera de Elche. La organización prevé alrededor de 25.000 asistentes entre el viernes y el sábado.

El Oasis Elche Music Fest está teniendo un efecto directo sobre la ocupación turística de la ciudad antes incluso de que arranquen los conciertos. El festival, que se celebra este viernes 9 y sábado 10 de octubre en el aparcamiento de la Universidad Miguel Hernández, llega con los alojamientos de Elche en situación de lleno técnico y con una parte mayoritaria del público desplazándose desde fuera del municipio.

Según los datos trasladados por el Ayuntamiento y por la organización, la ocupación hotelera roza el 100% durante el fin de semana del festival. El propio Oasis ya había situado días atrás las reservas en torno al 97% a partir de los datos de plataformas de alojamiento, una cifra que ha seguido creciendo a medida que se acercaba la celebración.

El otro dato que permite medir el alcance exterior del evento es la procedencia de los asistentes. El 60% de las entradas vendidas corresponde a personas de fuera de Elche, según ha explicado José Manuel Piñeiro, responsable de Producciones Baltimore y director del festival.

Un festival con impacto más allá del recinto

La segunda edición del Oasis espera reunir a unas 25.000 personas entre las dos jornadas. Buena parte de ese público llegará desde otros puntos de la Comunitat Valenciana y de comunidades próximas, con especial presencia de visitantes procedentes de Valencia, Murcia o Madrid.

Ese movimiento tiene un efecto que va mucho más allá del propio recinto de conciertos. Hoteles, apartamentos turísticos, restaurantes y comercios afrontan uno de los fines de semana con mayor presión de demanda del otoño, en una ciudad que además concentra durante estos días otras actividades culturales y festivas.

El Ayuntamiento ha defendido desde la primera edición que uno de los objetivos del festival era precisamente utilizar la música en directo como herramienta de desestacionalización turística, llevando visitantes a Elche fuera de los periodos tradicionalmente más fuertes.

La mitad del impacto está fuera del escenario

La importancia económica del Oasis no se mide únicamente por la venta de entradas. Que seis de cada diez asistentes procedan de fuera implica noches de hotel, consumo en hostelería, desplazamientos, compras y actividad en otros puntos de la ciudad.

La programación paralela de Ciudad Oasis busca precisamente extender ese gasto fuera del recinto de la UMH. Durante toda la semana se han programado conciertos, cine, presentaciones, exposiciones y rutas de gastronomía, comercio y cultura en distintos espacios de Elche.

La intención es que quienes llegan por el festival no se limiten a entrar en el recinto y marcharse después, sino que recorran la ciudad y prolonguen su estancia. Esa estrategia cobra especial sentido con una ocupación hotelera prácticamente completa y una mayoría de entradas vendidas fuera de Elche.

La comparación con 2025

La primera edición ya había dejado cifras similares pese a estar condicionada por la lluvia. La organización comunicó entonces un 99% de ocupación hotelera, un 60% de asistentes llegados desde fuera y un impacto económico estimado superior a los 8,5 millones de euros.

Este año el festival aspira a completar por primera vez las dos jornadas previstas y superar el contexto irregular de su estreno. El dato más relevante, a falta del balance final, es que el efecto turístico ya se está produciendo antes de que suene el primer concierto.

Con los alojamientos al límite y una mayoría de público visitante, el Oasis vuelve a funcionar este fin de semana como uno de los principales motores de llegada de viajeros a Elche en pleno otoño.