La Biblioteca Central Pedro Ibarra ha incorporado una colección que permite conocer cómo leían, aprendían y ocupaban su tiempo libre los jóvenes de Elche durante los años treinta y cuarenta del siglo pasado. La familia del ilicitano Felipe Ayala Albaladejo (1922-1991) ha formalizado la donación de su archivo personal, un conjunto de alrededor de 170 títulos y más de 2.300 ejemplares y documentos en el que conviven tebeos, revistas ilustradas, novelas de aventuras, publicaciones de cine y materiales escolares conservados durante décadas.
La donación se ha formalizado en un acto celebrado en la propia biblioteca con la participación de la concejala de Bibliotecas, Loli Serna, y de los familiares de Ayala. El fondo conserva el rastro de un lector que fue reuniendo publicaciones populares desde su juventud y que convirtió esa afición en una biblioteca particular con registro de socios y préstamos, una práctica que muestra cómo podían organizarse redes de lectura mucho antes de la circulación digital de libros y revistas.
Tebeos, cine y novelas populares antes de la televisión
Entre las piezas destacan revistas infantiles y juveniles, historietas ilustradas, narraciones del oeste, aventuras y misterio, además de publicaciones vinculadas al cine. Lejos de ofrecer únicamente una selección de obras consideradas clásicas, la colección permite acercarse a las lecturas cotidianas de una generación que creció entre la Segunda República, la Guerra Civil y la posguerra.
La variedad de materiales resulta especialmente interesante porque muestra la difusión de nuevos personajes de ficción, las modas de la literatura popular y el lugar que ocupaban las publicaciones ilustradas en el entretenimiento. Los ejemplares hablan tanto de la industria cultural de la época como de las preferencias de un joven lector ilicitano que decidió conservarlos.
La vida de un estudiante de Elche, conservada en papel
El archivo no se limita a los libros. También reúne apuntes, calificaciones y documentación de la etapa de Felipe Ayala en el Instituto de Segunda Enseñanza de Elche. Estos materiales permiten acercarse a la experiencia escolar y a las circunstancias personales de alguien que atravesó una etapa especialmente convulsa de la historia española.
Entre las singularidades del fondo figura una versión manuscrita e ilustrada del cuento japonés El pescadorcito de Urashima, una muestra de su interés por las narraciones y por la creación de materiales propios. La existencia de fichas de lectores y préstamos en su biblioteca particular añade un valor documental diferente: permite estudiar cómo se compartían aquellos libros y revistas dentro de su entorno.
Una colección para conservar y mostrar
La biblioteca continúa revisando y ordenando los materiales recibidos. Su incorporación al patrimonio municipal abre posibilidades de conservación, investigación y divulgación sobre la vida cotidiana en Elche durante la primera mitad del siglo XX. No se trata solamente de reunir ejemplares antiguos, sino de preservar un conjunto que ha permanecido unido gracias al cuidado de su propietario y de su familia.
La colección podrá conocerse en las jornadas de puertas abiertas de la Biblioteca Pedro Ibarra, previstas del 19 al 23 de octubre, bajo el título Una aventura lectora en el Elche de los años 30-50. Las visitas para grupos tendrán lugar los días 19, 20 y 23, mientras que los días 21 y 22 habrá pases para público individual a las 10:15, 12:00 y 17:00 horas, con inscripción previa y hasta completar las plazas.
La Biblioteca Central está situada en la replaceta del Santísimo Cristo de Zalamea. Las personas interesadas pueden consultar la disponibilidad de las visitas en el teléfono 966 65 81 25. La donación recupera así no solo los libros que leía Felipe Ayala, sino también una parte de la historia cultural y escolar de la ciudad que esos documentos ayudan a reconstruir.
La imagen corresponde a la entrada real de la Biblioteca Central Pedro Ibarra y del Archivo Histórico Municipal; no muestra los documentos de la donación.


