Una empresa puede tener clientes, trabajadores, experiencia y actividad suficiente para seguir funcionando y, aun así, desaparecer cuando llega el momento de jubilarse su propietario. Jovempa Elche y Comarca ha puesto el foco en este problema y reclama a las administraciones medidas para facilitar la transmisión de pequeñas y medianas empresas a una nueva generación de emprendedores. La asociación advierte de que la falta de continuidad no afecta solo al calzado, sino que amenaza también a comercios, talleres y negocios de servicios que han necesitado años para consolidarse.
Su presidente, Gareth Rhys-Jones, plantea que la decisión de hacerse cargo de una empresa ya existente debería resultar tan atractiva como poner en marcha un negocio desde cero. Para ello, considera necesario reducir la complejidad de los trámites, dar más estabilidad a las reglas que afectan a los pequeños empresarios y facilitar el acceso a financiación a quienes están dispuestos a adquirir o continuar una actividad económica.
El calzado, un ejemplo de un problema más amplio
El debate se ha intensificado en un contexto de retroceso del tejido empresarial ligado al calzado. Según datos sectoriales difundidos por la Asociación Española de Empresas de Componentes para el Calzado, entre 2020 y 2025 el número de empresas españolas dedicadas a la fabricación de calzado pasó de 3.280 a 2.131, una reducción de 1.149 compañías, equivalente al 35 %. Son cifras del conjunto de España, no de Elche, y responden a diferentes factores económicos: no sería correcto atribuir todos los cierres a la ausencia de sucesores.
Jovempa considera, sin embargo, que el relevo generacional debe incluirse entre las prioridades del sector. En muchas pequeñas empresas, la persona que las fundó continúa ocupándose de clientes, organización y decisiones diarias décadas después. Si no hay un familiar o un comprador dispuesto a asumir esa responsabilidad, el negocio puede extinguirse incluso cuando dispone de trabajadores cualificados, cartera comercial y conocimiento técnico acumulado.
Cinco medidas para facilitar la continuidad de los negocios
La asociación propone simplificar los procedimientos administrativos relacionados con la actividad y la transmisión empresarial, reforzar la previsibilidad del marco normativo, mejorar el acceso a financiación para los jóvenes que quieran adquirir negocios existentes, poner en contacto a propietarios próximos a retirarse con posibles emprendedores y reconocer socialmente la continuidad de una empresa como una forma de emprendimiento.
Estas propuestas van más allá de ofrecer una subvención puntual. La transmisión de una pequeña empresa puede exigir valorar sus activos, revisar deudas y contratos, garantizar relaciones con clientes y proveedores y afrontar una fase de transición en la que la experiencia de quien se jubila resulta especialmente útil. La existencia de programas de acompañamiento y de financiación adecuados puede ser decisiva para quienes quieran asumir ese proceso.
Evitar que el conocimiento se pierda con una jubilación
El riesgo no se reduce a perder un establecimiento comercial. Cuando una empresa cierra sin sucesión también pueden desaparecer empleos, relaciones de suministro y conocimientos que no siempre se recuperan con facilidad. Esto es especialmente visible en actividades industriales de tradición familiar, donde el aprendizaje del oficio y las relaciones entre empresas forman parte del valor del negocio.
La organización empresarial pide que las políticas de apoyo al emprendimiento contemplen no solo la creación de nuevas sociedades, sino también la compra, modernización y continuidad de proyectos que ya funcionan. El objetivo es que una jubilación no tenga que convertirse, por falta de herramientas o de personas dispuestas a tomar el relevo, en el final de una actividad económica viable.
Fotografía de archivo de una reunión de Jovempa Elche y Comarca.


