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Un estudio de la UMH con 2.404 embarazadas relaciona la calidad de la dieta con la edad y los hábitos de vida

Una investigación de la UMH con datos del proyecto INMA encuentra diferencias en la alimentación durante el embarazo según la edad, los estudios, el ejercicio y el tabaquismo, sin establecer relaciones de causalidad.

Expositor de frutas cítricas y verduras frescas, imagen de archivo ilustrativa de alimentos vegetales analizados en la investigación nutricional
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La calidad de la alimentación durante el embarazo no se distribuye de manera uniforme entre las mujeres que participan en los estudios de salud. Una investigación de la Unidad de Epidemiología de la Nutrición (EPINUT) de la Universidad Miguel Hernández (UMH), con datos de 2.404 embarazadas, ha encontrado asociaciones entre distintos patrones alimentarios y factores como la edad, el nivel educativo, la clase social, el tabaco y la actividad física. La universidad difundió los resultados este jueves, 29 de octubre, aunque el artículo científico se publicó el 24 de septiembre en European Journal of Nutrition.

Alimentación vegetal no significa necesariamente alimentación saludable

El trabajo distingue entre cuatro patrones: una alimentación provegetariana general, otra provegetariana saludable, una provegetariana no saludable y la dieta mediterránea. El término provegetariano no quiere decir que las participantes siguieran una dieta vegetariana estricta. Se refiere a la prioridad relativa de los alimentos vegetales frente a los de origen animal.

Los investigadores consideran más saludable el patrón con mayor presencia de frutas, verduras, legumbres, frutos secos, cereales integrales y aceites de buena calidad. En el grupo de productos vegetales menos saludables entran, en cambio, alimentos como los cereales refinados, las bebidas azucaradas, los dulces y ciertos preparados ultraprocesados. Esta distinción es importante: que un producto proceda de una planta no implica, por sí mismo, que mejore la calidad de la dieta.

Qué revelan los datos de 2.404 mujeres

El estudio utiliza información del proyecto INMA (INfancia y Medio Ambiente), recogida en las cohortes de Asturias, Gipuzkoa, Sabadell y Valencia. Las mujeres respondieron a cuestionarios validados de frecuencia de consumo durante el primer y el tercer trimestre de gestación. Los autores analizaron las relaciones entre su alimentación y diferentes características sociales y de salud.

Entre las participantes, el 61,2 % tenía al menos 30 años, el 34,3 % contaba con estudios universitarios y el 31,6 % declaró fumar al inicio del embarazo. En los análisis estadísticos, las mayores de 30 años presentaron una mayor probabilidad relativa de situarse entre quienes seguían un patrón provegetariano saludable o una dieta mediterránea, y una menor probabilidad relativa de pertenecer al grupo con patrón vegetal de menor calidad.

La práctica de actividad física en el primer trimestre también apareció asociada a patrones alimentarios de mayor calidad. En sentido contrario, el consumo de tabaco al inicio de la gestación se relacionó con una menor adherencia al patrón saludable y a la dieta mediterránea. Los resultados mostraron asimismo diferencias según el nivel educativo, la clase social y el origen de las participantes, aunque no todas esas relaciones tuvieron el mismo sentido para los cuatro patrones estudiados.

Asociaciones, no relaciones de causa y efecto

Los resultados no demuestran que cumplir años, estudiar más o realizar ejercicio provoque directamente un cambio de dieta. Se trata de asociaciones observadas en una investigación epidemiológica: pueden intervenir otros factores sociales, económicos o de acceso a los alimentos. Tampoco es un ensayo que haya evaluado si una dieta determinada ocasiona un resultado clínico concreto en el embarazo o en el bebé.

La utilidad principal del trabajo, según sus autores, es ayudar a identificar grupos que podrían necesitar apoyo nutricional más específico durante la gestación. La perspectiva social importa tanto como las elecciones individuales: disponer de recursos, información y condiciones de vida saludables puede influir en la manera de alimentarse.

El primer firmante es Alejandro Oncina-Cánovas. En la investigación participan también profesionales de la UMH y de otras entidades vinculadas al proyecto INMA, entre ellas centros de investigación sanitaria. Los resultados se difundieron este 29 de octubre a través del servicio de comunicación universitario.

Fuentes y publicación científica

Comunicado de la Universidad Miguel Hernández (29 de octubre de 2026); Oncina-Cánovas y otros, Adherence to four plant-based dietary patterns and associated factors during pregnancy: the INfancia and Medio Ambiente cohort study, European Journal of Nutrition, 65, artículo 259, publicado el 24 de septiembre de 2026. DOI del estudio original y ficha de PubMed.