Las entidades LGTBIQA+ reprochan al alcalde su ausencia de los actos del Orgullo desde que llegó al gobierno municipal y reclaman una mayor implicación institucional frente al aumento de los discursos de odio y la discriminación.
El Orgullo de Elche ha cerrado su edición de 2026 con una crítica directa al alcalde, Pablo Ruz. Las entidades participantes en la movilización han reprochado al primer edil su ausencia de los actos del Orgullo durante los tres años que lleva al frente del Ayuntamiento y le han reclamado una implicación institucional mucho mayor en la defensa de los derechos del colectivo LGTBIQA+.
La denuncia formó parte de una jornada que reunió a centenares de personas por las calles de Elche y que volvió a convertir el Orgullo en un espacio de reivindicación frente a la LGTBIfobia. La marcha contó con la participación de entidades como Dimove y Temis, colectivos sociales como Elche Acoge y representantes de PSOE y Compromís.
La ausencia de Ruz volvió a hacerse especialmente visible durante una celebración que sí contó con representación del propio gobierno municipal a través de las concejalas Celia Lastra, responsable de Acción Social, y Caridad Martínez, responsable de Mujer. Para las organizaciones, sin embargo, la presencia de concejalas no sustituye la implicación directa que reclaman al alcalde después de tres años sin participar personalmente en los actos del Orgullo.
Tres años sin el alcalde en el Orgullo
La crítica hacia Pablo Ruz no se limita a su ausencia en la manifestación de este año. Las entidades han puesto el foco en que el alcalde no ha participado en los actos del Orgullo durante ninguno de sus tres años de mandato, una actitud que consideran especialmente significativa en un momento en el que denuncian un incremento de los discursos de odio y de las situaciones de discriminación.
El manifiesto de este año reivindicó el Orgullo como espacio de memoria, resistencia y defensa de unos derechos que, advirtieron las organizaciones, no pueden darse por definitivamente conquistados. Insultos, amenazas, discriminaciones y agresiones siguen formando parte de la realidad del colectivo.
Entre los casos recordados durante el acto apareció el de una mujer trans que habría sufrido ataques tránsfobos en Elche durante su primer día de trabajo y que, según se expuso durante la lectura del manifiesto, necesita desde entonces acudir acompañada.
Más políticas y menos gestos puntuales
Las reivindicaciones planteadas van mucho más allá de la presencia del alcalde en una manifestación. Las organizaciones reclaman políticas LGTBIQA+ estables, recursos suficientes, educación en diversidad, espacios seguros y una atención específica a las personas trans.
Durante la lectura del manifiesto participaron también Elche Acoge, Amnistía Internacional, CCOO, UGT y Dimove. Los sindicatos incidieron en la discriminación que todavía persiste en los centros de trabajo, mientras Elche Acoge puso el foco sobre las personas obligadas a abandonar sus países precisamente por su orientación sexual o su identidad de género. Amnistía Internacional alertó además de los retrocesos que se están produciendo en diferentes lugares del mundo.
La manifestación de Elche ha vuelto a ser una de las últimas celebraciones del Orgullo dentro del calendario estatal, varios meses después de las principales marchas celebradas durante el verano. La cita ilicitana cerró su programación con un mensaje explícito frente a los discursos discriminatorios y con una exigencia política también dirigida al gobierno local: las entidades quieren que la defensa institucional de los derechos LGTBIQA+ sea visible durante todo el año.
La crítica a Ruz deja así una de las principales lecturas políticas de esta edición. Después de tres años de mandato, el movimiento LGTBIQA+ ilicitano sigue sin ver al alcalde participando en sus actos centrales y le reclama que deje de mantenerse al margen ante una realidad que, según denuncian las propias entidades, continúa marcada por episodios de odio, discriminación y agresiones.

