El Ayuntamiento fijó el 30 de junio de 2027 como fecha para integrar ElcheTaxi en el nuevo contrato de autobuses, pero la concesión de más de 400 millones aún no ha salido a licitación y el trabajo técnico previo tiene cinco meses de ejecución
El Ayuntamiento de Elche puso una fecha concreta a la llegada del autobús a las pedanías del norte: 30 de junio de 2027.
No fue una previsión aproximada. Cuando el gobierno municipal recuperó ElcheTaxi en julio de 2025, anunció que el contrato tendría una duración de dos años, exactamente hasta esa fecha, porque las conexiones que presta este servicio pasarían a integrarse entonces en el nuevo contrato de autobuses urbanos.
Entre esas rutas se encuentra la ET11, que conecta Elche con Santa Ana, además de las líneas que actualmente dan servicio a Jubalcoi, Ferriol o Vallongas. El propio Ayuntamiento explicó entonces que ElcheTaxi permanecería operativo “hasta el 30 de junio de 2027” porque el nuevo contrato de autobuses urbanos “entrará en funcionamiento en esas fechas”.
A poco más de nueve meses de ese momento, el calendario administrativo plantea ya serias dudas sobre que esa sustitución pueda producirse tal y como fue anunciada.
La gran concesión de transporte público de Elche todavía no ha salido a licitación.
Un contrato de 400 millones que continúa en anuncio previo
El expediente CON_SERV/ABR/2026000002 para la futura concesión del servicio público de transporte urbano de autobús tiene un valor estimado de 400.446.704,57 euros.
El anuncio previo se publicó el pasado 14 de enero. A fecha de 22 de septiembre, más de ocho meses después, el expediente continúa figurando en esa misma fase: anuncio previo. No existe todavía plazo para que las empresas presenten ofertas ni se ha publicado la licitación definitiva.
La explicación está, al menos en parte, en que el Ayuntamiento todavía está preparando el propio modelo sobre el que deberá construirse esa concesión.
El contrato de asistencia técnica para redactar el proyecto de prestación del servicio y su estudio de viabilidad fue adjudicado el 29 de julio a la UTE formada por CPS Infraestructuras Movilidad y Medio Ambiente e Ingeniería y Estudios Mediterráneo por 123.957 euros sin IVA.
Ese trabajo tiene un plazo de ejecución de cinco meses. Su última actualización contractual se produjo el 16 de septiembre.
Si ese plazo se consume íntegramente desde la formalización, los trabajos técnicos se adentrarían en febrero de 2027.
Y el autobús de Santa Ana, según el calendario que anunció el propio Ayuntamiento, debería estar funcionando con el nuevo modelo apenas cuatro meses y medio después.
Cuatro meses para licitar, adjudicar y poner en marcha una concesión de 400 millones
La finalización del estudio técnico no supone que la nueva empresa pueda empezar inmediatamente a prestar el servicio.
Después debe culminarse y aprobarse el expediente, publicarse los pliegos, abrirse la licitación, permitir que concurran las empresas, valorar sus propuestas, seleccionar la mejor oferta, requerir la documentación del adjudicatario, aprobar la adjudicación, esperar el periodo previo a la formalización y finalmente preparar la entrada en funcionamiento.
La legislación de contratos públicos establece para las concesiones sometidas a regulación armonizada un plazo general de 30 días para presentar ofertas, reducible en cinco días cuando la presentación es electrónica. La adjudicación, cuando existen varios criterios de valoración —lo habitual en un contrato de esta complejidad— dispone con carácter general de un plazo máximo de dos meses desde la apertura de las proposiciones, salvo que el propio pliego establezca otro. Y, una vez adjudicado un contrato susceptible de recurso especial, deben transcurrir 15 días hábiles antes de su formalización.
Son plazos que no significan necesariamente que todos vayan a agotarse, pero muestran la dimensión del procedimiento que todavía queda por recorrer.
Incluso sin recursos, incidencias o retrasos, el margen entre la eventual finalización de los trabajos técnicos en febrero y el 30 de junio de 2027 sería extraordinariamente estrecho para completar la contratación y, además, poner físicamente en marcha el nuevo servicio.
La fecha de junio no es secundaria: ese día termina ElcheTaxi
El problema no consiste únicamente en determinar si los nuevos autobuses llegarán algún día de 2027.
El Ayuntamiento construyó su planificación precisamente sobre una transición entre ambos sistemas.
ElcheTaxi fue recuperado para cubrir, entre otros territorios, algunas de las pedanías del norte que quedaron fuera de la primera expansión del autobús urbano. Santa Ana dispone actualmente de la ruta ET11; Jubalcoi está atendida por la ET9; y Ferriol y Vallongas cuentan con la ET8.
Cuando se licitó el servicio, el gobierno municipal justificó que el contrato terminara el 30 de junio de 2027 porque a partir de entonces esas conexiones quedarían integradas en el nuevo contrato de autobuses.
Por tanto, si la nueva concesión no está preparada para esa fecha, el Ayuntamiento tendrá que aclarar qué ocurrirá desde el 1 de julio con estas rutas.
El discurso municipal, además, ha cambiado durante 2026
En enero, coincidiendo con el primer aniversario del autobús a pedanías, el Ayuntamiento seguía vinculando expresamente la ampliación hacia el norte con el próximo contrato previsto para 2027.
El concejal de Servicios Públicos, Claudio Guilabert, explicó entonces que el nuevo contrato permitiría “mejorar y ampliar el servicio, especialmente en las pedanías del norte”. El alcalde, Pablo Ruz, también ha señalado públicamente a Ferriol, Santa Ana, Jubalcoi y Vallongas como los núcleos pendientes de incorporar mediante vehículos de dimensiones menores.
Sin embargo, en julio apareció un matiz importante.
Al informar sobre las pruebas con vehículos de menor tamaño para las pedanías del norte, Guilabert aseguró que ese proyecto era “independiente de la futura concesión del transporte urbano” y que se trataba de un servicio específico para estos núcleos.
La afirmación abre ahora una incógnita que el Ayuntamiento debe despejar.
Si el autobús a Santa Ana, Jubalcoi, Ferriol y Vallongas ya no depende de la nueva concesión, el gobierno municipal tendría que explicar mediante qué contrato se prestará, cuándo se licitará ese servicio específico y qué ocurrirá cuando ElcheTaxi expire el 30 de junio.
Y si continúa dependiendo de la concesión de 400 millones, tendrá que explicar cómo piensa culminar toda la tramitación pendiente a tiempo para cumplir la fecha anunciada.
Santa Ana, el ejemplo más claro
Santa Ana permite visualizar especialmente bien el problema.
Hoy un vecino puede desplazarse hasta Elche mediante el sistema de taxi compartido ET11. Es un servicio con reserva previa, horarios determinados y un precio subvencionado de dos euros por trayecto.
La previsión municipal era que esa solución provisional dejara paso en junio de 2027 a la integración en el nuevo modelo de autobús. Pero, a 22 de septiembre de 2026, todavía no hay pliegos definitivos publicados para la concesión que debía hacerlo posible.
Quedan por delante los trabajos técnicos, la licitación, la concurrencia empresarial, la valoración de las ofertas, la adjudicación, la formalización y la implantación de un servicio que afecta a todo el término municipal y cuyo valor estimado supera los 400 millones de euros.
El Ayuntamiento todavía puede adoptar otra fórmula específica para las pedanías del norte. De hecho, las declaraciones de Movilidad de julio apuntan ahora en esa dirección.
Pero eso supondría un escenario diferente al que el propio consistorio presentó cuando recuperó ElcheTaxi: entonces, el 30 de junio de 2027 era la fecha en la que terminaba el taxi compartido porque entraba en funcionamiento el nuevo contrato de autobuses.
A nueve meses de ese día, esa transición ya necesita una explicación más concreta.

