La Confederación Hidrográfica del Tajo ha vaciado el canal tras detectar el colapso de parte de la solera y los taludes en Liétor, Albacete. Riegos de Levante descarta por ahora problemas para los agricultores de Elche gracias a las reservas del embalse de Crevillent.
El trasvase Tajo-Segura permanece cerrado después de que una rotura grave detectada en el canal haya obligado a interrumpir el envío de agua hacia el sureste. La Confederación Hidrográfica del Tajo ha confirmado daños importantes en la infraestructura y, por el momento, no existe una fecha para recuperar su funcionamiento, a la espera de completar la evaluación y determinar el alcance de las reparaciones necesarias.
La avería fue localizada este lunes en el tramo 2 del acueducto, a su paso por el término municipal de Liétor, en Albacete, antes de la central hidroeléctrica de Fontanar I. La inspección inicial ha detectado el colapso de varios paños de la solera y de los taludes del canal, además de alteraciones significativas en el terreno sobre el que se apoya la infraestructura.
Ante la gravedad de los desperfectos, el organismo de cuenca ha procedido al vaciado del canal para poder acceder al punto afectado, inspeccionar los daños y definir posteriormente las obras necesarias. Hasta que concluya ese trabajo no será posible determinar cuánto tiempo permanecerá interrumpido el trasvase.
La incidencia tiene especial importancia para la provincia de Alicante, fundamentalmente para las zonas agrícolas del Baix Vinalopó y la Vega Baja que reciben recursos procedentes del Tajo-Segura. La paralización llega, además, después de que la Comisión Central de Explotación autorizara 27 hectómetros cúbicos correspondientes al mes de septiembre, en las últimas semanas del actual año hidrológico.
Riegos de Levante descarta problemas inmediatos en Elche
La avería ha provocado preocupación entre los regantes alicantinos, aunque desde Riegos de Levante Margen Izquierda descartan que exista por ahora un riesgo inmediato para el suministro agrícola.
Su presidente, Roque Bru, ha explicado que el embalse de Crevillent cuenta con reservas suficientes para cubrir las necesidades de los agricultores mientras se acomete la reparación. El embalse actúa precisamente como elemento de regulación de los recursos procedentes del trasvase destinados a los regadíos de Riegos de Levante.
La comunidad general agrupa a más de 22.000 comuneros y unas 25.000 hectáreas, entre ellas comunidades de regantes vinculadas directamente a Elche y Crevillent, por lo que cualquier interrupción prolongada del acueducto tiene una incidencia potencial especialmente importante sobre la agricultura del entorno ilicitano.
Bru ha trasladado tranquilidad a los agricultores, pero también ha reclamado que los volúmenes que no puedan ser enviados como consecuencia de la avería no se pierdan al terminar el año hidrológico el próximo 30 de septiembre. Riegos de Levante pide que, si la reparación impide trasladar ahora toda el agua autorizada, esos recursos puedan enviarse posteriormente una vez recuperado el funcionamiento del canal.
Esta cuestión puede convertirse en uno de los principales problemas si la reparación se prolonga durante varias semanas. La infraestructura ha quedado completamente fuera de servicio y la Confederación todavía debe concretar tanto la magnitud de la actuación necesaria como el calendario para ejecutarla.
Una infraestructura estratégica en servicio desde 1979
El cierre devuelve también el foco hacia el estado de conservación de una infraestructura estratégica que entró en funcionamiento en 1979 y recorre cerca de 300 kilómetros para transportar recursos desde la cabecera del Tajo hasta la cuenca del Segura.
La avería actual no es además la primera incidencia grave registrada recientemente en Liétor. En agosto de 2025 otra rotura obligó a interrumpir el trasvase en ese mismo término municipal durante varias semanas. Aunque por el momento no se ha confirmado que ambas averías estén exactamente relacionadas ni que se hayan producido en el mismo punto, la reiteración de problemas graves en este tramo abre inevitablemente la cuestión sobre el estado de conservación del acueducto y las inversiones necesarias para garantizar su funcionamiento.
El debate sobre el Tajo-Segura suele concentrarse en la cantidad de agua que puede transferirse y en el enfrentamiento político entre territorios. La rotura introduce ahora un problema mucho más inmediato: la capacidad física de la propia infraestructura para transportar los recursos ya autorizados.
Para Alicante, la duración de la reparación será determinante. Si el canal recupera pronto su funcionamiento, las reservas disponibles permitirían absorber la incidencia sin consecuencias importantes para los regantes. Una interrupción prolongada, en cambio, obligaría a revisar la planificación de los próximos envíos y elevaría la presión sobre los recursos almacenados y las fuentes alternativas de agua.
Por ahora, Riegos de Levante insiste en que los agricultores de Elche y su entorno pueden mantener la tranquilidad. La incógnita está varios cientos de kilómetros al norte: cuánto tardará en repararse el canal y cuándo podrá volver a circular agua por el Tajo-Segura.

