Las cuentas municipales de 2025 recogen más de 100.000 euros en pagos directos a sociedades vinculadas a medios de comunicación, mientras otros 195.328 euros fueron abonados a la agencia que gestiona buena parte de la publicidad institucional. Elche Ahora no recibe un solo euro del Ayuntamiento de Elche.
La libertad de prensa no consiste únicamente en que nadie pueda prohibir la publicación de una noticia. También consiste en que un medio pueda investigar, cuestionar y resultar incómodo para el poder sin tener que preguntarse si hacerlo puede afectar a una parte de los ingresos con los que sostiene su redacción. Esa relación adquiere una dimensión especialmente delicada en el periodismo local, donde las estructuras empresariales son más pequeñas y donde una administración puede convertirse al mismo tiempo en una de las principales instituciones sobre las que informar y en un cliente relevante.
El Ayuntamiento de Elche compra espacios publicitarios, contrata campañas y destina cada año dinero público a periódicos, radios, televisiones y medios digitales. La publicidad institucional es una herramienta legítima: una administración necesita comunicar servicios, plazos, ayudas, actividades, emergencias o campañas de interés general. El debate comienza cuando quien debe ser fiscalizado dispone también de capacidad económica para contratar a quienes tienen la función de fiscalizarlo.
Ese es el punto de partida de esta pieza. No se trata de afirmar que un determinado medio haya retirado una noticia por miedo a perder una campaña, ni de sostener que el gobierno municipal haya premiado o castigado líneas editoriales concretas sin disponer de pruebas que lo acrediten. La cuestión es más estructural: qué grado de independencia puede mantener un ecosistema informativo cuando parte de sus ingresos procede precisamente de la institución a la que debe vigilar.
Más de 100.000 euros en pagos directos a empresas vinculadas a medios
La relación oficial de principales proveedores del Ayuntamiento correspondiente a 2025 permite reconstruir una primera parte de ese flujo de dinero. En el documento aparecen diferentes sociedades vinculadas a medios de comunicación locales o con presencia directa en Elche, con cantidades que, sumadas, superan los 100.000 euros. La propia relación municipal acredita los pagos realizados a cada empresa, aunque no permite determinar por sí sola qué parte exacta corresponde a publicidad institucional y qué parte puede responder a otros servicios de comunicación, producción o difusión.
| Medio o grupo vinculado | Sociedad | Importe contabilizado en 2025 |
|---|---|---|
| Información | Editorial Prensa Alicantina S.A. | 25.945,09 € |
| TeleElx | Elx Social Transmedia S.L.L. | 18.971,59 € |
| Versión Radio | Versión Radio S.L. | 12.208,90 € |
| AQUÍ | Aquí Medios de Comunicación S.L. | 9.970,40 € |
| esRadio Elche | Somos Radio 4.0 S.L. | 7.891,63 € |
| Radio Comunicación | Radio Comunicación S.A. | 7.143,77 € |
| COPE Elche | Radomedia S.L. | 6.566,00 € |
| Radio Elche / SER / Los40 | Iniciativas de Publicidad General S.L. | 6.030,57 € |
| Onda Cero | Uniprex S.A.U. | 5.536,96 € |
| Elche Plaza / Alicante Plaza | Alicante Plaza S.L. | 3.569,50 € |
| Elche Ahora | — | 0 € |
En conjunto, esas diez sociedades suman 103.834,41 euros contabilizados directamente por el Ayuntamiento durante 2025. La cifra, sin embargo, no representa necesariamente todo el dinero municipal que terminó llegando a cada uno de esos medios. De hecho, esa es precisamente una de las principales dificultades a la hora de conocer cuánto recibe realmente cada cabecera, emisora o televisión.
La razón es que una parte muy importante de la publicidad municipal no se contrata directamente con los medios, sino a través de una central de medios.
Otros 195.328 euros pasan por una agencia
El Ayuntamiento licitó en 2024 el servicio para la difusión de sus acciones de publicidad institucional, un contrato con un presupuesto base de 280.000 euros anuales dividido en dos lotes. El contrato contempla tanto campañas en medios convencionales como publicidad en internet y redes sociales; el lote de redes sociales estaba presupuestado en 40.000 euros.
En la relación municipal de proveedores de 2025 aparece además Avante Comunicación S.L. con 195.328,87 euros contabilizados. Se trata de la empresa encargada de canalizar buena parte de la planificación y compra de espacios publicitarios municipales.
Ese dato es fundamental porque significa que mirar únicamente cuánto factura directamente cada medio al Ayuntamiento ofrece una fotografía incompleta. El Ayuntamiento puede contratar una campaña con la agencia y ser esta quien posteriormente compre los espacios en periódicos, radios, televisiones o plataformas digitales. Por tanto, un medio puede aparecer en la lista municipal con unos pocos miles de euros de facturación directa y haber recibido, además, otras cantidades mediante campañas gestionadas por la central de medios.
La documentación contractual permite saberlo. El objeto del contrato es precisamente la difusión de campañas de publicidad institucional en medios convencionales y redes sociales, por lo que el reparto final de esas campañas entre soportes debe quedar documentado dentro de la ejecución del servicio. La cifra verdaderamente relevante, por tanto, no es solo cuánto factura cada empresa directamente al Ayuntamiento, sino cuánto dinero municipal termina efectivamente en cada medio después de sumar contratación directa e inserciones gestionadas a través de agencias.
El problema no es que exista publicidad institucional
Conviene hacer una distinción importante. No todo ese dinero son subvenciones y no sería correcto denominarlo así de forma genérica. Existen contratos publicitarios, campañas institucionales, servicios de comunicación y otras fórmulas jurídicas diferentes. El elemento común es que se trata de dinero público que genera una relación económica entre la Administración y empresas cuya actividad consiste, entre otras cosas, en informar sobre esa misma Administración.
Tampoco cobrar publicidad institucional convierte automáticamente a un medio en un medio sometido. Sería una conclusión que las cifras, por sí solas, no permiten sostener. Una redacción puede recibir publicidad pública y mantener una actividad periodística crítica; del mismo modo, un medio que no la reciba no obtiene por ello una garantía automática de calidad o rigor.
La tesis editorial de Elche Ahora es otra: el riesgo aparece cuando esa financiación alcanza una dimensión suficiente como para que perderla pueda afectar a la estabilidad económica de un proyecto periodístico. Veinte mil euros pueden resultar marginales para una gran compañía de comunicación, pero pueden pagar durante meses parte de la estructura de una pequeña empresa local. Sin conocer la facturación total de cada medio no puede calcularse todavía qué porcentaje representan esos ingresos públicos, pero sí puede afirmarse que existe una relación económica cuya dimensión merece ser conocida.
Cuando quien debe ser vigilado también es cliente
El actual gobierno municipal está formado por Partido Popular y Vox. Pablo Ruz, del PP, es alcalde desde la constitución de la corporación surgida de las elecciones municipales de 2023, y miembros de ambas formaciones integran actualmente la Junta de Gobierno Local.
Una democracia cuenta con oposición política, pero la fiscalización del poder no corresponde únicamente a los partidos que se sientan enfrente del gobierno. La prensa desempeña otro papel: comprobar declaraciones, revisar expedientes, seguir contratos, contextualizar cifras, investigar decisiones y preguntar por aquello que una administración no incluye voluntariamente en sus notas de prensa.
Es precisamente ahí donde aparece la contradicción. El mismo Ayuntamiento que debe ser objeto de ese escrutinio dispone de centenares de miles de euros anuales para contratar publicidad y comunicación. No es necesario afirmar que esa capacidad se utilice como mecanismo de presión para entender que existe un potencial conflicto de dependencia.
Un medio local puede enfrentarse a una realidad empresarial muy sencilla: salarios, colaboradores, servidores, equipos, alquileres, producción audiovisual y otros gastos que deben pagarse todos los meses. Si una parte relevante de esos ingresos procede directa o indirectamente del Ayuntamiento, la cuestión deja de ser puramente teórica. La pregunta es qué sucede cuando la institución sobre la que hay que publicar una investigación es también un cliente cuya pérdida puede perjudicar las cuentas del medio.
La censura no siempre necesita una llamada
La forma más evidente de presión sobre la prensa sería una llamada exigiendo retirar una noticia. Pero la independencia periodística no se juega únicamente en situaciones tan explícitas. También puede verse afectada por mecanismos mucho más difíciles de medir: qué historias se consideran prioritarias, qué investigaciones se prolongan, qué conflictos se siguen durante semanas y cuáles desaparecen rápidamente de la agenda.
No existe, con los datos analizados en esta pieza, evidencia suficiente para atribuir ese comportamiento a ningún medio concreto de Elche. Sería irresponsable hacerlo. Pero sí existe una cuestión legítima sobre el diseño del sistema: cuando la Administración es un cliente económicamente relevante, aparece un incentivo que potencialmente puede entrar en conflicto con la función fiscalizadora de la prensa.
Desde la perspectiva editorial de Elche Ahora, la libertad informativa no debería medirse únicamente por la ausencia de una orden expresa. También debería incluir la posibilidad de publicar una información incómoda sin que detrás exista el temor a que esa decisión pueda afectar a una parte significativa de la facturación.
Mucha información institucional y poca incomodidad
Elche dispone de numerosos medios locales, radios, televisiones, periódicos y proyectos digitales. Cada día se publican declaraciones, ruedas de prensa, anuncios, inauguraciones, actividades municipales y mensajes de los diferentes responsables políticos. Buena parte de ese contenido es información de servicio y forma legítimamente parte de la actualidad.
Pero existe una diferencia sustancial entre difundir la agenda de una institución y fiscalizarla. El periodismo no termina cuando se cuenta lo que un gobierno quiere anunciar; comienza también cuando se busca aquello que no ha anunciado, se contrasta lo que afirma y se persiste cuando las respuestas no llegan.
Elche Ahora considera que existe en la ciudad una distancia significativa entre la intensidad de la actividad política municipal y la intensidad con la que el poder local es sometido a escrutinio periodístico. Esa es una valoración editorial de este medio, no una conclusión que pueda extraerse únicamente de una tabla de proveedores. Pero las cifras sobre contratación pública añaden un elemento objetivo al debate: una parte importante del ecosistema informativo mantiene relaciones económicas con la misma institución sobre la que informa.
Elche Ahora: cero euros
Aquí aparece una diferencia que este medio considera esencial explicar con absoluta transparencia. Elche Ahora no recibe un solo euro del Ayuntamiento de Elche. No recibe publicidad institucional, no participa en campañas municipales y no obtiene ingresos procedentes de la central de medios del Ayuntamiento.
La cifra es exactamente 0 euros.
Eso no convierte automáticamente a Elche Ahora en un medio mejor que los demás ni significa que sus informaciones sean infalibles. Este periódico tiene una línea editorial reconocible, toma decisiones periodísticas, puede equivocarse y está sometido, como cualquier otro, a la crítica de sus lectores. La diferencia es más concreta: no existe una relación económica con el Ayuntamiento que pueda verse afectada por aquello que publicamos.
Cuando este medio investiga una actuación del gobierno municipal, cuestiona una decisión de PP o Vox o considera que el alcalde debe ofrecer explicaciones sobre un asunto, no existe una campaña institucional que podamos perder al día siguiente. Del mismo modo, cuando consideramos positiva una actuación municipal podemos publicarla sin que exista una contraprestación económica detrás.
Renunciar a esos ingresos tiene un coste empresarial. Obliga a financiar el proyecto por otras vías y a prescindir de una fuente de recursos a la que otros medios sí recurren. Para Elche Ahora, sin embargo, elimina una duda que consideramos incompatible con el tipo de periodismo local que queremos desarrollar: la de tener que preguntarnos alguna vez si una información puede perjudicar nuestra relación comercial con la institución sobre la que estamos informando.
Falta conocer cuánto recibe realmente cada medio
La investigación todavía tiene una pieza pendiente. La relación de proveedores permite conocer los pagos directos, pero no el reparto completo de los 195.328,87 euros contabilizados a Avante Comunicación. Mientras no se disponga del detalle de cada campaña, no puede saberse cuánto dinero municipal terminó finalmente en Información, TeleElx, SER, COPE, Onda Cero, Versión Radio, AQUÍ, esRadio, Elche Plaza, Elche Capital u otros soportes.
Por ese motivo, Elche Ahora solicitará el desglose de las campañas ejecutadas a través de la agencia, incluyendo el medio utilizado y el importe correspondiente a cada inserción. Solo entonces será posible construir una radiografía completa y comparar cuánto dinero público recibe realmente cada operador del ecosistema informativo local.
Ese dato no permitirá, por sí mismo, afirmar que un medio es más o menos libre. Pero permitirá que los lectores conozcan algo que resulta esencial para interpretar la información que reciben: qué relación económica mantiene cada medio con el poder municipal al que tiene la obligación de fiscalizar.
La publicidad institucional puede ser necesaria. El periodismo también. El debate está en qué ocurre cuando ambos intereses se cruzan.
En el caso de Elche Ahora, la respuesta sobre nuestra relación económica con el Ayuntamiento puede resumirse en una cifra: 0 euros.

