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Urbanismo ultima el blindaje de los ejes comerciales mientras los bajos siguen convirtiéndose en viviendas

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La Concejalía asegura que la futura ordenanza está “bastante avanzada”, pero todavía no fija una fecha mientras cada semana siguen autorizándose cambios de uso y el fenómeno alcanza ya calles tradicionalmente comerciales.

El Ayuntamiento de Elche trabaja a contrarreloj para intentar proteger los principales ejes comerciales de la ciudad mientras los bajos continúan transformándose en viviendas. Urbanismo asegura que la futura ordenanza destinada a delimitar las calles donde deberá preservarse el uso comercial está “bastante avanzada”, aunque todavía no existe una fecha concreta para su presentación o aprobación.

Mientras los técnicos deciden qué calles deben quedar protegidas, las conversiones continúan. Alicante Plaza sitúa en cerca de una decena semanal el volumen habitual de licencias de cambio de uso que se están concediendo y constata que el fenómeno ya está alcanzando ejes tradicionalmente vinculados al comercio tanto en el centro como en los barrios.

El arranque de septiembre dejó una imagen especialmente significativa: en dos Juntas de Gobierno se autorizaron 40 nuevas viviendas en antiguos locales comerciales. La cifra debe contextualizarse porque buena parte de los expedientes se habían acumulado durante agosto, mes de menor actividad administrativa, por lo que no puede interpretarse como un ritmo ordinario de veinte viviendas semanales. Pero sí muestra la dimensión que ha alcanzado un fenómeno que ya forma parte del paisaje cotidiano de numerosos barrios.

El comercio desaparece mientras llega la regulación

La futura ordenanza pretende determinar qué calles necesitan conservar continuidad comercial y en cuáles puede seguir permitiéndose el cambio de uso a vivienda. El concejal de Urbanismo, Francisco Soler, reconoce que la delimitación requiere un trabajo “quirúrgico”: existen corredores cuya protección resulta evidente, mientras que en otros casos el Ayuntamiento entiende que prohibir la conversión podría perjudicar a propietarios de locales sin actividad ni expectativas comerciales.

El problema es que la ciudad continúa transformándose mientras se realiza ese análisis. Cada licencia concedida antes de que entre en vigor la nueva regulación supone un bajo comercial que puede desaparecer definitivamente de la trama económica de una calle.

La magnitud del fenómeno no se limita a estas últimas semanas. Los datos oficiales del propio Ayuntamiento muestran que durante 2025 se generaron 173 viviendas mediante cambios de uso de locales, a partir de 151 licencias. Esa cifra representó una parte importante de las 449 nuevas viviendas autorizadas durante todo aquel año.

Vivienda frente a comercio de proximidad

La conversión de locales responde a un problema real. El elevado precio de la vivienda nueva, la falta de oferta accesible y la existencia de miles de metros cuadrados comerciales sin actividad han convertido muchos bajos en una alternativa para crear nuevas viviendas a menor coste.

Pero el fenómeno tiene también consecuencias urbanas. Cuando el cambio se produce de forma aislada puede recuperar un local que lleva años cerrado. Cuando se acumula en una misma calle, puede romper la continuidad comercial, reducir el tránsito peatonal vinculado a los negocios y acelerar la desaparición del comercio de proximidad.

Ahí está precisamente el equilibrio que Urbanismo dice buscar: facilitar vivienda sin convertir determinados corredores comerciales en sucesiones de puertas, persianas y ventanas residenciales.

El PSOE ha reclamado que la regulación se acelere y ha incluido la protección de los principales ejes comerciales entre las propuestas que llevará al pleno de septiembre. El gobierno municipal sostiene que necesita tiempo para garantizar la seguridad jurídica de la futura ordenanza y evitar perjudicar injustificadamente a los propietarios.

Una regulación que todavía no llega

El Ayuntamiento lleva meses anunciando que trabaja en este problema. La cuestión ahora ya no es únicamente si existirá una ordenanza, sino cuándo llegará y qué parte de la ciudad quedará protegida cuando entre en vigor.

Falta conocer el mapa de calles afectadas, los criterios para considerar una vía como eje comercial, las excepciones que se permitirán y qué ocurrirá con las solicitudes que ya estén en tramitación cuando se apruebe la norma.

Mientras esas respuestas no llegan, los cambios de uso continúan autorizándose semana tras semana.

La futura ordenanza pretende decidir cómo será el comercio de Elche dentro de unos años. El problema es que una parte de esa transformación ya está ocurriendo antes de que las reglas estén escritas.