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El gasóleo agrícola sube 48 céntimos en siete meses y el campo alicantino prepara movilizaciones

El precio en la provincia pasa de 1,211 a 1,694 euros por litro desde febrero. La ayuda estatal de hasta 20 céntimos por litro expira el 30 de septiembre y ASAJA, COAG y UPA anuncian protestas si no hay una respuesta.

Tractor trabajando en una zona rural, imagen de recurso sobre el coste del gasóleo agrícola
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El precio del gasóleo agrícola se ha encarecido 48 céntimos por litro en la provincia de Alicante en apenas siete meses, un incremento que vuelve a tensionar los costes de las explotaciones y que llega cuando quedan menos de dos semanas para que termine la ayuda extraordinaria aprobada por el Gobierno. ASAJA Alicante reclama la continuidad de las medidas y advierte de que, si no hay una respuesta antes del 30 de septiembre, las principales organizaciones agrarias prepararán un calendario de movilizaciones.

Según los datos difundidos por ASAJA Alicante a partir de las estadísticas del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, el gasóleo B ha pasado de 1,211 euros por litro en febrero a 1,694 euros en septiembre. La diferencia es de algo más de 48 céntimos por litro y sitúa a Alicante como la provincia de la Comunitat Valenciana donde mayor ha sido el incremento absoluto durante este periodo.

Un 48% más caro que hace un año

La comparación interanual tampoco ofrece alivio. El informe semanal del Ministerio de Agricultura sitúa el precio medio nacional del gasóleo B en 1,405 euros por litro a 7 de septiembre, frente a los 0,950 euros registrados en la misma semana de 2025. Son 45,5 céntimos más por litro, una subida cercana al 48% en doce meses.

El encarecimiento coincide además con una etapa del calendario agrícola en la que numerosas explotaciones intensifican el uso de maquinaria. ASAJA señala de forma específica al cereal, el olivar y las hortalizas de invierno, sectores en los que el combustible tiene un peso directo en los costes de producción. La organización añade que esta escalada se suma a otros problemas que ya condicionan la rentabilidad del campo alicantino, entre ellos la disponibilidad de agua y la falta de mano de obra.

El impacto alcanza también al Camp d’Elx, donde buena parte de la actividad agrícola depende del uso continuado de tractores, maquinaria y otros equipos alimentados con gasóleo. La subida del combustible llega, por tanto, a unas explotaciones que ya afrontan una elevada presión sobre sus márgenes y que difícilmente pueden trasladar de forma automática todos esos costes al precio final de sus productos.

La ayuda termina el 30 de septiembre

El principal motivo de preocupación inmediata es el final de la bonificación extraordinaria. El Gobierno prorrogó el pasado mes de junio hasta el 30 de septiembre la ayuda para el gasóleo de uso agrario y pesquero, con una subvención de hasta 20 céntimos por litro. El Ministerio de Agricultura presupuestó 65 millones de euros para esa ampliación, que prolongaba durante tres meses una medida que inicialmente vencía el 30 de junio.

A falta de pocos días para que finalice la prórroga, el sector no conoce todavía una alternativa que compense la actual escalada de precios. ASAJA ha solicitado una reunión urgente con el ministro de Agricultura, Luis Planas, y reclama que la ayuda se mantenga al menos durante toda la campaña de otoño-invierno.

La organización plantea además que la compensación se aplique directamente en el momento del suministro para evitar que agricultores y ganaderos tengan que adelantar el sobrecoste. Entre sus reivindicaciones figuran también un aumento de la compensación del IVA en el régimen especial agrario y la inclusión del sobrecoste del gasóleo en la orden de módulos del IRPF de 2026, con una reducción específica del 35% en la factura del combustible para las actividades agrarias.

Movilizaciones si no hay respuesta

ASAJA, COAG y UPA han anunciado que preparan un calendario de movilizaciones en toda España si no reciben una respuesta concreta antes de que expire la actual ayuda. Las organizaciones consideran que el aumento de los costes energéticos amenaza la continuidad de algunas explotaciones y reclaman mecanismos que eviten que todo el encarecimiento recaiga sobre los productores.

El presidente de ASAJA Alicante, José Vicente Andreu, ha advertido de que el incremento del combustible llega en un momento especialmente delicado para la agricultura y puede obligar a reducir actividad en aquellas explotaciones con un uso intensivo de maquinaria. La organización insiste en que la presión sobre los costes se produce mientras los márgenes continúan muy ajustados.

La evolución del precio durante las próximas semanas y la decisión que adopte el Gobierno sobre la continuidad o no de la bonificación marcarán el inicio de la campaña de otoño para buena parte del campo alicantino. De momento, el 30 de septiembre se mantiene como fecha límite y las organizaciones agrarias ya sitúan las movilizaciones como siguiente paso si no se amplían las medidas.

Fuentes: ASAJA Alicante y Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.