La exposición ‘Enfoca al corazón para cambiar el mundo’ reúne por primera vez trabajos reconocidos durante las cinco ediciones de un certamen internacional nacido en Elche para utilizar la fotografía como herramienta contra la pobreza y la exclusión social
La fotografía puede documentar una guerra, mostrar lo que queda de una comunidad después de ella, entrar en la intimidad de una familia o detenerse en la vida cotidiana de quienes sobreviven a la pobreza y la exclusión. Desde este jueves, la Lonja Medieval de Elche reúne por primera vez una selección de las obras premiadas y reconocidas durante las cinco ediciones del Premio Internacional de Fotografía Esperanza Pertusa, impulsado desde la ciudad con la intención de utilizar la imagen no únicamente como expresión artística, sino también como herramienta de transformación social.
La exposición, bajo el título ‘Enfoca al corazón para cambiar el mundo’, podrá visitarse hasta el próximo 11 de octubre. El recorrido permite observar la evolución de un concurso que nació en 2021 y por el que, según la programación cultural difundida en Elche, han pasado ya más de un millar de artistas y activistas de la fotografía procedentes de diferentes países. Pobreza, migraciones, conflictos armados, desigualdad, discapacidad, acceso a la educación o emergencia climática aparecen retratados desde perspectivas muy diferentes, pero con un denominador común: poner rostro a realidades que a menudo terminan convertidas únicamente en cifras.
La exposición llega además después de que el premio haya completado su quinta edición, a la que concurrieron 146 artistas de 30 países. El jurado, integrado por Isabel Muñoz, Claude Bussac, Ana Palacios y Gertrud Gómez, concedió el primer premio al fotoperiodista hispano-francés Bruno Thevenin por ‘Cicatrices de Gaza’, un proyecto centrado en niños heridos durante la guerra que han tenido que ser evacuados a otros países para recibir tratamiento médico.
Thevenin dirige su cámara hacia las consecuencias que permanecen después del bombardeo. Su trabajo retrata amputaciones, enfermedades y largos procesos médicos, pero también el impacto emocional que deja la violencia sobre una infancia obligada a convivir con heridas que no siempre son visibles. La propia Fundación subraya que la serie busca evitar convertir el sufrimiento en espectáculo y poner el foco, en cambio, en la vulnerabilidad y la dignidad de los menores fotografiados.
De Gaza a Yarmouk o a la intimidad de una familia
Los dos accésits de esta última edición muestran hasta qué punto el concurso ha ampliado su mirada. Estela de Castro ha sido reconocida por Mi hermano, un proyecto profundamente personal iniciado cuando la fotógrafa tenía 15 años y con el que documenta la vida de su hermano, afectado por el síndrome de Lennox-Gastaut, y la red de cuidados familiares que sostiene su día a día.
El segundo accésit ha recaído en Santi Palacios por ‘Yarmouk’, un trabajo documental sobre el histórico campamento de refugiados palestinos situado en Damasco. Las fotografías siguen el proceso por el que un lugar que albergó una intensa vida comunitaria terminó convertido en un paisaje arrasado por la guerra y muestran posteriormente el regreso de familias obligadas a reconstruir su existencia entre edificios destruidos y sin servicios básicos.
A estos proyectos se añaden ocho menciones especiales que amplían el recorrido hacia la escasez de agua en Bengala Occidental y Marruecos, la exclusión educativa de las niñas en Afganistán, las migraciones, los refugiados ucranianos, la precariedad habitacional o la infancia. El resultado es una colección de relatos en la que el valor artístico de la fotografía comparte espacio con una voluntad explícita de denuncia y sensibilización.
El premio promovido por la Fundación Esperanza Pertusa, con sede en Elche, ha utilizado además sus sucesivas ediciones para sacar estos trabajos fuera de la ciudad. Exposiciones anteriores han pasado por espacios como el Ateneo de Madrid y han estado vinculadas a PHotoESPAÑA, convirtiendo una iniciativa nacida desde Elche en un escaparate para autores y proyectos procedentes de numerosos países.
Ahora una parte de todo ese recorrido vuelve a reunirse en la ciudad de origen. La exposición permanecerá en la Lonja Medieval hasta el 11 de octubre, de martes a sábado entre las 10.00 y las 14.00 y las 15.00 y las 18.00 horas, y los domingos y festivos de 10.00 a 14.00 horas.
Cinco ediciones después, el Premio Esperanza Pertusa permite comprobar también algo más difícil de medir: cómo una iniciativa cultural impulsada desde Elche ha ido construyendo un archivo visual de algunos de los grandes problemas sociales de nuestro tiempo.

