El Puerto de Alicante concentrará siete escalas entre el 12 y el 20 de septiembre, con jornadas en las que coincidirán dos grandes buques. Elche, Benidorm, Guadalest, Novelda y Orihuela figuran entre los destinos de las excursiones programadas.
El Puerto de Alicante afronta una de las semanas de mayor actividad de su temporada de cruceros. Entre este sábado 12 y el próximo domingo 20 de septiembre está prevista la llegada de siete buques que podrían desembarcar en conjunto a más de 24.000 pasajeros, una concentración de visitantes que la estrategia turística pretende extender más allá de Alicante capital mediante excursiones por diferentes puntos de la provincia.
El calendario incluye escalas como las del Silver Ray, el Costa Pacifica, el Arvia o el Costa Diadema, además de dos jornadas con varios cruceros coincidiendo en las instalaciones portuarias. El momento de mayor afluencia se producirá el viernes 18, cuando el MSC Virtuosa y el Arvia podrán reunir conjuntamente a más de 11.000 pasajeros.
La cifra confirma el crecimiento de un segmento turístico que el Puerto de Alicante lleva años tratando de consolidar y que durante 2026 vuelve a caminar hacia máximos históricos. A las escalas previstas durante los próximos días se sumarán otros 39 buques entre septiembre, octubre y noviembre, prolongando la llegada de cruceristas fuera de los meses centrales del verano.
Pero el impacto de este tráfico no se limita a la ciudad en la que atracan los barcos. La programación de excursiones preparada para los pasajeros incluye destinos como Elche, Benidorm, Guadalest, Novelda y Orihuela, dentro de una estrategia en la que participan la Autoridad Portuaria, el Patronato Provincial de Turismo Costa Blanca y representantes del sector.
Elche, entre los destinos de las excursiones
La inclusión de Elche en esos itinerarios abre la posibilidad de que parte del gasto generado por los cruceros alcance también al comercio, la restauración y los principales recursos patrimoniales y turísticos de la ciudad.
El Palmeral, el Misteri, el Museo de Pusol o el centro histórico forman parte de una oferta diferenciada respecto al turismo de playa que domina buena parte de la Costa Blanca y permiten presentar la provincia como un destino más amplio que el litoral.
La clave para medir el verdadero impacto económico estará, sin embargo, en conocer cuántos de esos pasajeros terminan desplazándose efectivamente fuera de Alicante, cuánto tiempo permanecen en los distintos municipios y qué gasto realizan durante unas visitas que habitualmente tienen una duración limitada.
El crecimiento del tráfico de cruceros suele presentarse desde las administraciones como una oportunidad para desestacionalizar el turismo, ya que mantiene la llegada de visitantes durante meses en los que disminuye la ocupación vinculada al tradicional turismo de sol y playa.
La concentración de siete escalas en apenas nueve días supone precisamente una prueba de esa estrategia, al producirse ya en la segunda mitad de septiembre y con una programación que continuará durante todo el otoño.
El debate sobre el impacto real de los cruceros
El incremento del número de pasajeros abre también un debate sobre hasta qué punto el volumen de cruceristas se traduce en riqueza distribuida por el territorio.
A diferencia de otros visitantes, los pasajeros de cruceros permanecen normalmente unas horas en destino y regresan al barco antes de que este abandone el puerto. Determinar el gasto efectivo que dejan en comercio, hostelería, transporte o empresas de excursiones resulta por ello fundamental para valorar el retorno económico de este modelo.
A ello se suma la huella ambiental de los grandes buques, uno de los principales asuntos que acompañan al crecimiento del sector en los puertos europeos. El aumento de las escalas obliga a compatibilizar los beneficios económicos que defienden las administraciones y las empresas turísticas con cuestiones como las emisiones, la movilidad y la presión puntual que miles de visitantes pueden generar sobre determinados espacios.
En el caso de Alicante, la estrategia institucional busca precisamente repartir esos flujos por el conjunto de la Costa Blanca y evitar que la actividad quede circunscrita al entorno inmediato del puerto.
Para Elche y el resto de municipios incluidos en los itinerarios, la oportunidad estará en conseguir que esas visitas rápidas se conviertan en gasto en la economía local y, eventualmente, en una primera toma de contacto que pueda generar futuras estancias de mayor duración.
Los más de 24.000 cruceristas previstos durante los próximos días permitirán comprobar hasta qué punto el crecimiento del Puerto de Alicante está logrando extender sus efectos económicos al conjunto de la provincia.

