La Universidad de Alicante ha desarrollado un procedimiento para convertir los restos de Posidonia oceanica que llegan a la costa en un sustrato para cultivos hortícolas. Los ensayos de invernadero apuntan a que el material puede favorecer cualidades como el sabor y el aroma del tomate. La tecnología, anunciada por la institución el 23 de octubre, cuenta ya con una solicitud de patente, pero todavía se encuentra en fase de validación y no es un producto disponible comercialmente.
La investigación plantea una salida para parte de los restos de posidonia que, después de los temporales, se acumulan en determinadas playas mediterráneas. La planta marina desempeña una función ecológica esencial, tanto en las praderas submarinas como en los depósitos que protegen la costa frente a la erosión. Por eso, el aprovechamiento propuesto se refiere a residuos gestionados de forma autorizada, no a la extracción indiscriminada de posidonia del litoral.
De los arribazones a un sustrato en cinco días
El procedimiento diseñado por el grupo de Química Agrícola de la UA parte de una selección y limpieza del material vegetal. Después se lava para retirar arena y reducir las sales superficiales, se seca, se tritura y se mezcla con un componente inerte que mejora su estructura y permite regular la aireación y la retención de agua.
Según explicó el investigador Borja Ferrández en la presentación de los resultados, esta preparación puede completarse en unos cinco días, frente a procesos convencionales de compostaje que pueden necesitar meses. Otra de sus características es que no requiere añadir sustancias químicas nocivas.
La salinidad era una de las barreras para incorporar una proporción elevada de restos marinos a los medios de cultivo: experiencias anteriores habían observado dificultades al superar el 30 % de estos materiales. El equipo sostiene que su nueva formulación permite utilizar una proporción mayor sin perjudicar el crecimiento en los ensayos realizados.
Qué se ha comprobado y qué queda por demostrar
La universidad señala que el tratamiento conserva compuestos naturales de la posidonia que podrían contribuir a la disponibilidad de nutrientes y a la formación de azúcares y sustancias volátiles relacionados con el sabor y el aroma del tomate. Son resultados experimentales, no una garantía de que cualquier explotación obtenga tomates más sabrosos.
Los trabajos se han desarrollado hasta ahora en condiciones controladas de invernadero. El siguiente paso es estudiar el comportamiento del material en escenarios más cercanos a los de la producción agrícola habitual y determinar si su fabricación puede ampliarse con garantías técnicas y económicas. La solicitud de patente tampoco implica que el producto esté ya homologado para su venta.
La iniciativa está vinculada al proyecto de investigación INSIGNIA, que busca aprovechar los residuos de Posidonia oceanica tanto para obtener bioestimulantes como para fabricar sustratos. La documentación oficial del proyecto describe una inversión de 191.273 euros en el programa de valorización y transferencia de investigación, con apoyo de fondos FEDER de la Comunitat Valenciana.
Una posible alternativa a la turba
La otra vertiente del avance es ambiental. La turba se emplea ampliamente en semilleros e invernaderos por sus propiedades físicas, pero su extracción afecta a las turberas, ecosistemas que acumulan carbono durante periodos muy largos. Sustituir parte de esa materia prima por restos vegetales recuperados podría disminuir la dependencia del recurso, siempre que el balance ambiental del proceso de recogida y tratamiento resulte favorable.
Para la provincia de Alicante, con agricultura intensiva y kilómetros de costa donde la gestión de los arribazones es una cuestión recurrente, la investigación abre una línea de economía circular. Sin embargo, no consta que ya se esté aplicando el método en explotaciones de Elche o de la Vega Baja ni que se hayan firmado acuerdos de implantación industrial.
La Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación de la UA busca empresas interesadas en colaborar en el desarrollo y eventual explotación de la tecnología. El objetivo inmediato es avanzar desde la prueba experimental hacia un sistema viable para los productores de sustratos y el sector hortícola.
La información técnica sobre INSIGNIA puede consultarse en la documentación oficial de la Universidad de Alicante. La universidad difundió las novedades del procedimiento el 23 de octubre y sus principales resultados han sido recogidos por Alicante Plaza.

