Elche prepara un mapa de cultivos y anuncia recuperar el banco de tierras antes de terminar la legislatura

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El proyecto pretende localizar las parcelas cultivadas y abandonadas del Camp d’Elx, pero el banco de tierras no es una iniciativa nueva: el Ayuntamiento ya disponía de uno en 2014 y volvió a acordar su puesta en marcha en 2020.

El Ayuntamiento de Elche trabaja en la elaboración de un mapa de cultivos del término municipal y en la puesta en marcha de un banco de tierras, dos herramientas que la Concejalía de Medio Ambiente pretende tener disponibles antes de que termine la actual legislatura.

El concejal del área, José Antonio Román, avanzó los proyectos durante una jornada dedicada a los cambios de uso del suelo rural y la ordenación del territorio. El objetivo es disponer de mayor información sobre qué parcelas mantienen actividad agrícola, cuáles se encuentran abandonadas y qué terrenos podrían volver a ponerse en producción.

La medida se enmarca en la estrategia municipal para ordenar el Camp d’Elx ante la proliferación de nuevos usos sobre suelo rural y el progresivo abandono de superficie agrícola.

Un banco que Elche ya tuvo hace más de una década

El anuncio, sin embargo, no parte de cero. La documentación oficial del propio Ayuntamiento recoge que Elche ya disponía de un banco de tierras en 2014. El consistorio actuaba entonces como intermediario entre propietarios y personas interesadas en cultivar terrenos abandonados y había conseguido incorporar alrededor de 90.000 metros cuadrados de superficie agrícola.

El proyecto había arrancado en 2013 con la intención de poner en contacto a propietarios de parcelas sin cultivar con agricultores, emprendedores, asociaciones o empresas interesadas en recuperarlas. Las primeras previsiones municipales llegaron incluso a plantear entre uno y tres millones de metros cuadrados potencialmente disponibles.

Años después, en mayo de 2020, el Pleno municipal volvió a aprobar por unanimidad, dentro de una declaración de apoyo al sector primario, “poner en marcha un banco de tierras” mediante un estudio de las parcelas abandonadas del Camp d’Elx para facilitar especialmente el acceso de jóvenes emprendedores a terrenos cultivables.

También en diciembre de aquel mismo año llegó al Pleno una propuesta para crear un mapa agronómico digital del Camp d’Elx que permitiera conocer las características y situación de las parcelas y detectar terrenos abandonados.

La nueva iniciativa anunciada ahora recupera, por tanto, dos ideas que llevan años apareciendo en la política municipal: conocer con precisión el estado del suelo agrícola y disponer de un mecanismo que permita devolver al cultivo parcelas actualmente improductivas.

El reto estará en saber qué ocurrió con aquel primer banco de tierras, cuándo dejó de funcionar de forma efectiva y qué diferencias tendrá el modelo que ahora prepara Medio Ambiente. También queda por concretar qué información incorporará el futuro mapa de cultivos, si será de consulta pública y si podrá cruzarse con datos de regadío, propiedad, variedades agrícolas o parcelas en situación de abandono.

En un municipio donde el territorio rural representa la mayor parte de la superficie municipal, la utilidad del proyecto dependerá de que estas herramientas no se queden únicamente en un inventario y permitan conectar realmente a propietarios con agricultores dispuestos a recuperar terrenos actualmente sin uso.