La reparación del Tajo-Segura podría prolongarse al menos cinco meses tras la rotura de Liétor

La Junta de Castilla-La Mancha asegura que el Ministerio le ha trasladado un horizonte mínimo de cinco meses para reparar el canal. MITECO y la Confederación del Tajo todavía no han publicado un calendario técnico definitivo.

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El cierre del trasvase Tajo-Segura podría prolongarse durante al menos cinco meses tras la grave rotura detectada esta semana en el canal a su paso por Liétor, en Albacete. La previsión ha sido trasladada este miércoles por la consejera de Desarrollo Sostenible de Castilla-La Mancha, Mercedes Gómez, quien asegura que el Ministerio para la Transición Ecológica le ha comunicado que los trabajos de reparación requerirán, como mínimo, ese periodo.

La cifra supone un cambio sustancial respecto al escenario conocido hasta ahora. La Confederación Hidrográfica del Tajo cerró y vació el acueducto este lunes después de detectar el colapso de varios paños de la solera y de los taludes, además de importantes alteraciones en el terreno sobre el que se asienta la infraestructura. Hasta este miércoles, el organismo de cuenca no había fijado públicamente una fecha de reapertura.

El horizonte de cinco meses debe tratarse, por tanto, con cautela: procede de la información que la consejera castellano-manchega afirma haber recibido del Ministerio, pero ni el MITECO ni la Confederación Hidrográfica del Tajo han publicado todavía un calendario técnico definitivo para recuperar el servicio. Si ese plazo se confirma, el cierre podría prolongarse hasta comienzos de 2027.

Un escenario muy distinto para los regantes de Alicante

La duración de la avería es especialmente relevante para el sur de la provincia de Alicante, donde el trasvase constituye una pieza fundamental del sistema de regadío del Baix Vinalopó y la Vega Baja. La Comisión Central de Explotación había autorizado para septiembre un envío de 27 hectómetros cúbicos, después de los 60 hectómetros aprobados para agosto.

Riegos de Levante Margen Izquierda trasladó este martes un mensaje de tranquilidad a los agricultores y aseguró que las reservas existentes en el embalse de Crevillent permiten afrontar inicialmente la interrupción. Su presidente, Roque Bru, explicó que la instalación, con una capacidad cercana a los ocho hectómetros cúbicos, dispone de recursos para mantener el suministro mientras se repara el canal.

Ese diagnóstico partía, sin embargo, de un escenario en el que todavía no existía una estimación oficial sobre la duración del cierre. Una interrupción de cinco meses obligaría a revisar la planificación de los recursos disponibles y el calendario de los volúmenes ya autorizados pero que no puedan circular por el acueducto.

Riegos de Levante ha reclamado además que el agua autorizada que no pueda ser enviada antes del final del año hidrológico, el próximo 30 de septiembre, no se pierda y pueda transferirse cuando la infraestructura recupere su funcionamiento.

Una nueva avería grave en Liétor

La rotura se encuentra en el tramo 2 del trasvase, antes de la central hidroeléctrica de Fontanar I. La primera inspección realizada por la Confederación constató daños graves en la solera y los taludes y alteraciones importantes del terreno de apoyo, lo que obligó a vaciar completamente el canal para determinar el alcance de las actuaciones necesarias.

La incidencia vuelve a poner el foco sobre el estado de una infraestructura que comenzó a funcionar en 1979 y recorre 292 kilómetros entre las cuencas del Tajo y el Segura. Además, Liétor ya sufrió otra avería importante en agosto de 2025, aunque por ahora no consta que ambas roturas se hayan producido exactamente en el mismo punto ni que tengan una causa común.

La consejera de Castilla-La Mancha ha aprovechado la avería para cuestionar el estado general del acueducto y reclamar una renovación de la infraestructura. Se trata de una valoración política que deberá confrontarse con el diagnóstico técnico que publiquen el Ministerio y la Confederación una vez finalicen las inspecciones.

La clave ahora: cuánto durará realmente el cierre

Para Alicante, la principal incógnita deja de ser únicamente el alcance de los daños y pasa a ser el tiempo. Cinco meses sin funcionamiento ordinario del trasvase supondrían atravesar buena parte del otoño y el invierno sin nuevos envíos por el canal y obligarían a gestionar con mayor precisión las reservas disponibles y los recursos alternativos.

El Ministerio había autorizado en agosto un trasvase de 60 hectómetros cúbicos y otros 27 para septiembre. Ahora deberá aclarar qué ocurrirá con los volúmenes pendientes de envío, qué parte podrá recuperarse posteriormente y si el calendario de reparación señalado por Castilla-La Mancha se confirma finalmente.

Hasta que el MITECO o la Confederación Hidrográfica del Tajo hagan público el diagnóstico completo, los cinco meses son una previsión comunicada por la Junta castellano-manchega, no todavía un plazo técnico definitivo. Pero, si se confirma, la rotura dejaría de ser una incidencia puntual para convertirse en un problema de varios meses para una de las infraestructuras hídricas más importantes del sureste español.