El alumnado de educación especial comienza el curso en unas instalaciones construidas en el casco urbano de Elche con 7,1 millones de euros de inversión. El antiguo edificio de Matola podría convertirse ahora en un centro de día para personas con discapacidad.
El Centro de Educación Especial Virgen de la Luz comienza este miércoles una nueva etapa. Después de alrededor de veinte años de reivindicaciones de familias y comunidad educativa, el alumnado estrena las nuevas instalaciones construidas en el casco urbano de Elche y deja atrás el antiguo centro situado junto a la carretera de Crevillent, en la pedanía de Matola.
El traslado coincide con el inicio del curso 2026-2027 y supone un cambio que va mucho más allá de estrenar edificio. La nueva ubicación acerca a los alumnos y alumnas a la vida cotidiana de la ciudad, uno de los aspectos que la propia dirección del centro considera fundamentales para avanzar hacia una inclusión real.
La actuación ha supuesto una inversión de 7,1 millones de euros y se ha desarrollado sobre una parcela de 8.348 metros cuadrados. El edificio dispone de 12 aulas, cuatro de ellas preparadas para grupos pequeños, y tiene capacidad para atender aproximadamente a un centenar de estudiantes.
El centro escolariza a alumnado con necesidades educativas especiales de alta intensidad, con edades comprendidas entre los 3 y los 22 años, procedente tanto de Elche como de otros municipios del Baix Vinalopó.
Espacios diseñados para las necesidades del alumnado
El nuevo Virgen de la Luz incorpora dependencias específicas de logopedia, rehabilitación física, psicomotricidad, música, estimulación multisensorial y basal, educación física y enfermería, además de talleres, vestuarios y otros espacios adaptados.
El edificio se organiza alrededor de un patio central pentagonal, diseñado para facilitar la accesibilidad desde las aulas, la seguridad y la supervisión de los estudiantes.
La directora del centro, Sabina Brotons, ha destacado especialmente las posibilidades que abre abandonar un emplazamiento alejado del casco urbano. Según explicó antes del inicio del curso, el traslado permitirá trabajar mejor la inclusión, acercar al alumnado a la vida cotidiana de Elche y favorecer el contacto entre la ciudadanía y los niños y jóvenes del centro.
La nueva sede arranca con 76 alumnos y alumnas, según los datos facilitados por el centro y recogidos por Radio Elche. La cifra es inferior a la capacidad total disponible en el nuevo edificio.
Una reivindicación que se ha prolongado durante veinte años
La apertura pone fin a una reclamación histórica de la comunidad educativa.
Las antiguas instalaciones llevaban décadas prestando servicio y las familias habían reclamado durante aproximadamente veinte años un espacio nuevo y adaptado a las necesidades específicas del alumnado.
Las obras del nuevo edificio comenzaron formalmente en junio de 2024 con una previsión inicial de finalización para finales de 2025. El centro entra finalmente en servicio con el comienzo del curso de septiembre de 2026.
El principal cambio no puede medirse únicamente en metros cuadrados. Para un centro de educación especial, la accesibilidad, los espacios terapéuticos y la relación con el entorno condicionan directamente la calidad de la atención y las posibilidades de autonomía e inclusión de sus estudiantes.
¿Qué ocurrirá ahora con el antiguo centro de Matola?
El traslado abre además una cuestión especialmente importante para la pedanía de Matola.
El Ayuntamiento ha solicitado a la Conselleria de Educación que las antiguas instalaciones del Virgen de la Luz puedan destinarse a la creación de un centro de día para personas con discapacidad. Técnicos de la administración autonómica ya han visitado el inmueble para estudiar esta posibilidad.
Por ahora, sin embargo, el nuevo uso no está aprobado definitivamente.
La transformación permitiría mantener un servicio social en unas instalaciones públicas que dejan de tener uso educativo y respondería a otra necesidad vinculada a las personas con discapacidad y sus familias: la atención una vez superada la etapa escolar.
El futuro del inmueble de Matola será, por tanto, uno de los asuntos que deberán concretar Ayuntamiento y Generalitat durante los próximos meses.
La apertura del nuevo Virgen de la Luz cierra mientras tanto una espera de dos décadas para su comunidad educativa. El reto que comienza ahora es comprobar que las nuevas instalaciones se traduzcan en más recursos, mejores condiciones educativas y mayores oportunidades de inclusión para su alumnado.
