El alquiler marca un nuevo máximo en Alicante y el encarecimiento se extiende al interior

El precio medio provincial alcanza los 12,7 euros por metro cuadrado, un 7,7% más que hace un año. Elda y Petrer registran incrementos superiores al 17%, mientras Elche vuelve a batir su récord con 10,1 euros por metro cuadrado.

La crisis de acceso al alquiler en la provincia de Alicante ya no puede explicarse únicamente por la presión turística de la costa o por los precios de los principales núcleos urbanos. Los últimos datos correspondientes a agosto muestran que el encarecimiento continúa extendiéndose hacia municipios del interior que tradicionalmente habían funcionado como una alternativa residencial más asequible, mientras el conjunto de la provincia alcanza un nuevo máximo histórico.

El precio anunciado de la vivienda en alquiler se situó en agosto en 12,7 euros por metro cuadrado en la provincia, un 0,9% más que en julio y un 7,7% por encima del mismo mes de 2025, según los datos de Idealista. Una vivienda de 80 metros cuadrados ofertada exactamente a ese precio medio rondaría ya los 1.016 euros mensuales. Conviene recordar que se trata de precios de oferta publicados en el portal inmobiliario y no necesariamente de las rentas finales firmadas en los contratos.

El dato provincial esconde, además, fuertes diferencias territoriales. Benidorm se mantiene entre los mercados más caros, con 17,6 euros por metro cuadrado, mientras Finestrat alcanza los 17,2 y Altea los 13,8. Pero la principal señal de alarma aparece esta vez en el interior: Elda registra una subida interanual del 17,4% y Petrer del 17,6%. En Elda el metro cuadrado alcanza los 8,3 euros, su máximo histórico, mientras Petrer se sitúa en 8 euros.

El Colegio Oficial de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria de Alicante ha llegado a hablar de una situación de «colapso» del mercado del alquiler y advierte de que el encarecimiento está expulsando progresivamente a parte de la demanda hacia poblaciones donde hasta ahora resultaba más sencillo encontrar precios bajos. Se trata, no obstante, de la valoración de una organización representativa del propio sector inmobiliario, que atribuye parte de la situación a la legislación estatal de vivienda. Los datos constatan el aumento de precios, pero las causas del problema son más amplias y objeto de debate.

Elche alcanza los 10,1 euros por metro cuadrado

Elche tampoco escapa a esta escalada. El municipio cerró agosto en 10,1 euros por metro cuadrado, un 6,2% más que hace doce meses y el nivel más alto de toda la serie de Idealista. Respecto a julio, el crecimiento ha sido del 2,2%. Si se toma únicamente el casco urbano, la cifra es algo inferior, de 9,7 euros, aunque también supone un máximo histórico y representa un incremento interanual del 7%.

El encarecimiento se produce, por tanto, tanto en mercados costeros sometidos a una fuerte presión residencial y turística como en grandes ciudades y municipios industriales del interior. Alcoy, por ejemplo, registra una subida anual del 12,8%; Altea, del 16,4%; Calpe, del 14,1%, y Gran Alacant, del 12%.

Esta extensión territorial complica también una de las estrategias tradicionales de quienes no pueden asumir los precios de las zonas más tensionadas: desplazarse hacia municipios más baratos. Cuando la subida se propaga al interior, aumenta la distancia entre el precio de la vivienda y unos salarios que no evolucionan al mismo ritmo.

Casi tres de cada diez euros de renta familiar

El problema no se limita al precio anunciado de los pisos. El esfuerzo económico necesario para acceder a una vivienda coloca también a Alicante entre los territorios con mayores dificultades. Según los datos difundidos a partir del último informe anual del Banco de España, los hogares de la provincia destinan de media alrededor del 28,4% de su renta neta al alquiler, una proporción próxima a los niveles a partir de los cuales el esfuerzo residencial comienza a considerarse excesivo.

A ello se une una singularidad especialmente acusada de la provincia. En 2025, alrededor de un tercio de las compraventas fueron realizadas por compradores no residentes y una parte significativa del parque está vinculada a propietarios no residentes o a vivienda turística. Son factores que conviven con una producción insuficiente de vivienda asequible y con un parque público todavía reducido frente al tamaño de la demanda.

El debate político y económico se centra ahora en las soluciones. El sector inmobiliario reclama aumentar la oferta y cuestiona determinadas medidas regulatorias, mientras las políticas públicas impulsadas en los últimos años ponen el foco también en la construcción de vivienda protegida, la ampliación del parque público y las ayudas a los inquilinos.

Los datos de agosto dejan, en cualquier caso, una evidencia difícil de discutir: el problema del alquiler ya no termina donde acaba el litoral. Elche bate su récord, la media provincial marca máximos y localidades como Elda y Petrer experimentan incrementos que hace apenas unos años habrían resultado difíciles de imaginar. La presión residencial se extiende geográficamente y encontrar una alternativa asequible es cada vez más complicado para quienes dependen de un salario para pagar su vivienda.